Sexo mental vs. sexo corporal

A todos nos preocupa el sexo. Forma una parte importante de nuestra vida y nuestro bienestar tanto individual como en una relación de pareja.

Es el tema sobre el que más se habla y más está en mente de todos… sin embargo para muchos de nosotros sigue siendo un tema plagado de dudas, confusión y falta de conocimiento.

¿Qué podemos aportar nosotros al respecto?

En base a nuestra experiencia, investigación y reflexión hemos llegado a algunas conclusiones.

Hemos constatado que hay dos formas de abordar o de vivir la sexualidad: una predominantemente mental y una predominantemente corporal, por supuesto entre esos dos extremos una amplia gama de grises.

7C3SEXO MENTAL

En la primera de las opciones vivimos un sexo secuestrado por imágenes, ideas, estereotipos y fantasías que pertenecen al reino de nuestra mente condicionada. Es un sexo cargado de anticipación, expectativas y altas dosis de excitación principalmente provocada por nuestra actividad mental. Dependiendo del grado de atención que le prestemos al aspecto mental de la experiencia sexual puede llegar a ocurrir que desconectemos parcial o totalmente de nuestra experiencia corporal propia o de la otra persona.

La etapa de sexo mental suele aparecer cuando somos muy jovenes sin embargo puede perdurar toda la vida, volviendose más y más mental con los años. Esta vertiente tendrá más importancia cuando durante nuestro desarrollo la sexualidad ha sido tratada frívolamente, ha existido abuso y/o ha sido un tabú. En general vivir el sexo de forma mental hace que tengamos mucho desconocimiento sobre nuestro placer, nuestro cuerpo y el cuerpo del otro.

Ante el miedo, la vergüenza y la ansiedad que provoca el sexo recurrimos automática e inconscientemente a estereotipos que nos han sido dados por la cultura en la que hemos crecido o por las filosofías que hemos adoptado posteriormente con un rango de oscilación muy alto: desde fantasías sadomasoquistas, pasando por imaginaciones de sexos de todo tipo en todo tipo de posturas, hasta estar en la cama imaginándose que uno establece un círculo de luz con su Shiva y su Shakti, en una versión mental tántrica de la experiencia sexual, todo ello formas de lo que llamamos sexo mental.

Una de las principales características de este tipo de sexo, es que por mucho que demos rienda suelta a nuestra imaginación y follemos a través de la cabeza, nunca estamos satisfechos y son muchas las veces que al terminar un encuentro sexual de este tipo nos sentimos tristes, insatisfechos o en contacto con una sensación de vacío existencial.

Otra característica importante es que el sexo mental nos aleja de la realidad, nos aleja de nuestro cuerpo, cuerpo del otro, no pudiendo entender más profundamente cómo funcionamos ya que el filtro mental que nos indica que deberíamos hacer tal o cual cosa para dar tal o cual orgasmo a nuestra pareja o para establecer tal o cual grado de consciencia mística, de presencia o de lo que sea, se interpone entre nosotros y nuestra corporalidad sexual.

A largo plazo hay dos opciones con este sexo: o cada vez buscamos más estímulos, cayendo en relaciones de alto voltaje que cada vez demandan cotas más exageradas de excitación (o cada vez estamos más “volados” teniendo pajas mentales místicas más “elevadas”); relaciones que, en el primero de los casos fácilmente se pueden tornar en auto-destructivas y en el segundo de los casos fácilmente pueden conducir a un distanciamiento total del otro, o, podemos vernos envueltos finalmente por una enorme frustración, desidia y apatía respecto del sexo y acabamos dejándolo de lado en nuestras vidas aunque en el fondo nos apetezca seguir interactuando sexualmente en ciertos momentos.

Todo esto sin necesidad de ahondar en el tema de las pajas mentales sexuales mezcladas con cotas elevadas de romanticismo que a menudo experimentamos en nuestras vidas.

SEXO CORPORALcaricias_manos

Por otro lado se encuentra nuestra capacidad física y corporal de sentir placer, de compartir el contacto físico con el otro y poder disfrutar intensamente de encuentros sexuales en los que nos encontramos con nuestra atención fundamentalmente centrada en nuestro cuerpo, el placer que sentimos y el acto sexual corporal con el otro.

Y aquí es donde no existe una posibilidad de “estereotipar” cosa alguna, porque cada uno siente como siente. Cada uno disfruta y vive el placer de maneras diferentes en momentos diferentes del tiempo y por eso cada uno de nosotros ha de averiguar lo que le gusta, disgusta, lo que siente y lo que necesita en un momento dado, más allá de las imagenes e ideas que aprendió a tener sobre lo que es el sexo.

Nuestro objetivo es el mero disfrute y conocimiento de nosotros mismos y del otro, el disfrute del placer propio y del otro tal cual se presenta, placer que proviene de las sensaciones y experiencias sexuales que vivimos en el momento, ya sean unas caricias, unos besos, unos momentos de diversión alocada o media tarde de retozar en la cama.

El placer sexual corporal a menudo viene y va. Saber observarlo y no intentar imponerle nuestras ideas a la energía sexual de la que disponemos, nos predispone mejor a disfrutarla en vez de intentar encajarla en algún molde intelectual.

La paciencia, el tiempo, la comunicación de lo que nos hace sentir de esta u otra manera ayudan mucho a mantenernos conectados con el sexo corporal.

A largo plazo este sexo apoya a conocernos más, disfrutar mucho, ser más autenticos y aprender a compartir mayores cotas de vulnerabilidad y verdad con el otro. Aunque nos parezca, en cierta manera y a una parte de nostros mismos, carrente de esa imagen pasional-melodramatica-tan-perfecta de las peliculas de Holliwood, aun y asi creemos que vale mucho más la pena, vivir el cuento con todos sus capitulos antes que contarse un cuento.

Como siempre esperamos que os sirva mucho y podaís disfrutar de estos momentos de intimidad.

Caroline y Marko

 

 



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