¿Sanar al niño interior?

¿Cómo puedo sanar mi niño interior?

Esta es una pregunta que a menudo nos hacen los lectores en sus emails, aquí un ejemplo reciente:

"Hola, me dirijo a ustedes para ver si me ayudan. Sé en cada momento cómo me siento, por ejemplo sé cuando estoy triste o con miedo a alguien o bien a algo (creo que lo que siento es mi niña que se siente así o bien me corrigen esto). Ahora por ejemplo quiero aprender a aceptar y dejar ir, y a no sentirme tan herida por el esposo que ya no está, en ese sentido no deja de hacerme sentir mal la forma de lo que él haga o no en su vida, y cómo se comporte con nosotros (conmigo y los niños). ¿Cómo hago para sanar esa parte mía o de mi niña que tanto me ha hecho sufrir?. Yo desde que conocí de la existencia de mi niña interior hablo con ella y le escribo cartas todos los días.Gracias".

Esto es lo que le contestamos:

Gracias por tu sinceridad. Lo que comentas demuestra que tienes un alto grado de conocimiento interior, es decir, sabes identificar lo que te está ocurriendo y cómo tu niña interior se siente, eso es fundamental. Siento decirte que no puedes cambiar la manera en la que la niña interior se siente ni podrás cambiarla jamás, no es posible sanar al niño interior en el sentido de cambiar como se siente, porque el pasado es el pasado y viviste lo que viviste, eso es así,  el problema no es cómo se siente la niña, sino tus creencias adultas respecto de cómo, cuánto y hasta cuándo te debería o no doler o molestar algo (es decir, las creencias del adulto sobre cómo se tendría que sentir el niño interior).

En la vida las personas cercanas hacen, dicen, o no hacen y no dicen, cosas que nos despiertan dolor en nuestro niño interior, la cuestión no es sanar ese dolor, sino no convertirlo en nuestro enemigo. Tu niña interior tiene el derecho de sentirse mal y triste el tiempo que necesite al respecto de la ausencia de él, es una gran oportunidad para tí como adulta de conectar profundamente con tus sentimientos profundos.

Sufrir implica dar vueltas entorno al dolor de nuestro niño interior y no querer sentir plenamente ese dolor. Si tu ex-esposo simplemente no es como a ti te gustaría que el sea, es normal que se active tu decepción, tu dolor y tu abandono, te animamos a darte permiso de sentir el duelo que hay en tu interior fruto de haber perdido a alguien a quien amabas, eso duele y es sano atravesar con amor y paciencia ese dolor, te hace mas sensible, mas profunda y mas humana.

Te enviamos un fuerte abrazo!

Ahora, me gustaría puntualizar un aspecto que quedó incompleto en la contestación y que nos puede servir a todos:

Una cosa es el dolor del niño interior que se basa en que esta parte herida y vulnerable se imagina que el mundo debería ser distinto de cómo es y las personas deberían ser distintas de como son y al toparse con la realidad se decepciona y su herida del abandono se reabre. Ese es un dolor por el cual el adulto ha de aprender a pasar encontrando recursos internos que le ayuden a comprenderse, aceptarse con ese dolor y transitarlo como parte de la vida, como transitamos una calle más o menos larga.

Otra cosa distinta es que ese abandono, dolor o vergüenza se haya detonado fruto de una situación de conflicto con alguien en que nuestra integridad  ha sido dañada, en ese caso puede ser necesario y hasta imprescindible además de contener emocionalmente al niño interior y darnos tiempo de sentir lo que nos ha ocurrido en profundidad que además tomemos el riesgo de confrontar la invasión con claridad, limites y firmeza.

Por supuesto depende de cada caso en particular saber en qué medida esto puede o no reparar, pero hay dos elementos que a mi realmente me ayudan a hacer crecer la confianza en mi mismo: acogerme a mi mismo cuando me siento solo y dolido y defenderme (defender mi vulnerabilidad) con claridad, firmeza y límites ante la invasión y la falta de respeto.

Para mí una buena manera de saber donde está el reto para mi ya sea contener o poner límites es ver dónde tengo miedo, es decir, si siento miedo de confrontar a alguien por algo que pasó es que mi reto es justamente encontrar el valor y la fuerza para confrontar a esa persona y si por el contrario no me cuesta confrontar a esa persona es que lo que tengo miedo es que se vaya, no me quiera, me ignore, me juzgue o critique…



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