La realidad subjetiva personal

C y M: Texto de la clase nº 2 de nuestro curso multimedia, curso patrocinado y distribuido gratuitamente por la Fundación Educativa AMYCA, esperamos que os guste mucho y os animamos a visualizar el video de la clase en youtube y descargaros la meditación guiada desde la página web de la fundación. Enlaces y texto a continuación:

Enlace de la meditación guiada: http://www.amyca.net/programas-de-amyca/curso-multimedia-www-amorconsciente-es/

Aquí el texto para descargar: 2. La realidad subjetiva personal.pdf

 

CURSO MULTIMEDIA: CLASE nº2

LA REALIDAD SUBJETIVA PERSONAL

Definición conceptual: La realidad subjetiva personal es la construcción psico-emocional y fisiológica a través de la cual nos diferenciamos e identificamos a nosotros mismos de los demás y de la realidad objetiva.

Propósito: Su propósito es la adaptación al entorno y sirve también como protección básica, defensa y  auto-preservación.

Historia natural:

Infancia: La creación de esta realidad subjetiva personal, en tanto que capa de protección, surge durante la infancia. Nos ayuda a avanzar pese a las heridas emocionales, tanto de carencia como de invasión, que experimentamos. También nos permite adaptarnos al entorno en el cual crecemos. Esta adaptación es un intento de obtener lo que necesitamos para crecer, es decir atención y amor de nuestro entorno, lo cual cada uno de nosotros conseguimos de forma más o menos exitosa.

Edad pre-adulta: Durante esta etapa es cuando nuestra realidad subjetiva personal acaba de conformarse e inconscientemente nos decantaremos por un grupo de estrategias específicas para obtener lo que nos falta o evitar lo que nos duele, de acuerdo a nuestra historia personal previa y el entorno. Durante esta etapa puede surgir a menudo un fuerte componente de rebeldía, pero esta rebeldía es una contraposición a lo que hemos vivido, no es algo creativo y genuino por sí mismo. Es un rechazo diametral a lo experimentado en la fase anterior.

Edad adulta: En general a partir de la edad adulta estamos ya fuertemente identificados con nuestra realidad subjetiva personal: pensamos que “la vida es así y yo soy así”, fijo e inmutable. Lo único que puede ir cambiando es que nos quedemos cada vez con menos energía disponible y por lo tanto algunas estrategias muy energéticas las dejemos de utilizar. Otra de sus características es que si no tomamos consciencia de nuestra realidad subjetiva personal  está suele cristalizarse y automatizarse con el paso de los años y resulta cada vez más difícil tomar consciencia de ella.

En esta etapa este traje que nos hemos confeccionado de manera inconsciente y automática, resulta conocido, cómodo, nos da una identidad “quién creemos ser”, nos da una sensación de pertenencia y nos da sensación de relativa seguridad y control.

Descripción: Podemos distinguir diferentes planos dentro de esta realidad.

Plano fisiológico, mental y emocional. No se encuentran separados los unos de los otros sino que están íntimamente entrelazados y se condicionan los unos a los otros, en un sentido y en el otro.

Plano fisiológico: nuestra fisiología se acostumbra a un determinado equilibrio bioquímico que se deriva de la manera en que vivimos. Se puede llegar a ser adicto a ciertos compuestos bioquímicos naturales.

Plano mental: podemos estar enganchados a patrones mentales, creencia y opiniones las cuales determinan nuestra propia visión “del mundo” = nuestra realidad subjetiva personal.

Plano emocional: podemos estar adictos al drama o a sentir determinadas emociones fruto de las historias personales que “revivimos” en nuestra mente.

En resumen se podría decir que a menudo mantenemos pensamientos repetitivos, inconscientes y automáticos que desencadenan una determinada forma de sentir o determinadas emociones que a su vez generan determinada bioquímica en nuestro organismo físico a la cual tras mucho tiempo con frecuencia nos acostumbramos y quedamos enganchados.

Manifestación: Cuando vivimos totalmente identificados con nuestra realidad subjetiva personal, hablamos del ADULTO COMPENSADO, la dificultad a veces es que este adulto pese a no ser exactamente nosotros mismos sí que puede estar muy bien adaptado al entorno y no cuestionarse nunca su “mundo”.

Este adulto compensado, es compensado porque para cada cosa que genera dolor o desequilibrio en su vida, ha aprendido a usar una determinada compensación a fin de mitigarlo.

Para ello usa las siguientes herramientas:

1. Roles: Nuestra realidad subjetiva personal, se manifiesta a través de roles, también llamados arquetipos por Jung, podemos encontrar muchos roles y sub-roles.

Existen 3 roles mayoritarios bien distinguibles:

–          SALVADOR

–          VICTIMA

–          TIRANO

Cada uno de estos roles tiene un grupo de estrategias vinculadas

Por ejemplo:

Salvador: Complacer; manipular; justificar; excusar; armonizar; mentir; engañar; aconsejar, ayudar…

Victima: Quejarse; complacer; manipular; no actuar; no tomar responsabilidad; huir; esconderse…

Tirano: Atacar; vengarse; huir; criticar; juzgar; mandar; presionar…

Cada uno de nosotros puede utilizar un mismo rol en todos los ámbitos de su vida o utilizar uno u otro según el ámbito en el cual se está desenvolviendo, por ejemplo utilizar el tirano en el trabajo, el de víctima en la familia y el de salvador con los amigos.

2. Estrategias: Son comportamientos que utilizamos para obtener inconscientemente algo del entorno (suplir una carencia)  o evitar algo del entorno (evitar invasiones). Acciones que llevamos a cabo para cambiar nuestro entorno o a nosotros mismos. En última instancia lo que intentamos es no tener que sentir nuestra vulnerabilidad. Cuando usamos estrategias podemos ser invasivos con los demás ya que no estamos en contacto con nuestros sentimientos profundos, ni con nuestras necesidades, límites y espacio vital propio.

Las estrategias solo lo son cuando son inconscientes y automáticas. Si empleamos una estrategia de manera consciente y deliberada sabemos el precio que pagamos por ello.

Listado de posibles estrategias:

Manipular, Resignarse, Vengarse, Quejarse, Cotillear, Criticar, Juzgar, Culpar, Atacar, Mendigar, Suplicar, Exigir, Demandar, Mentir, Engañar, Huir, Rechazar, Aislarse, Controlar, Agredir, Complacer, Justificarse, Racionalizar, Dar excusas, Salvar, Aconsejar, Abusar, Burlarse, Ironizar, Rendirse, Evitar, Opinar, Aleccionar, Postergar, Evadirse, Compensar, Apalancarse, Esconderse,  Minimizar, Negar, Relativizar, Comparar,  Compadecerse (de uno mismo y de los demás), Espiar, Chantajear, Amenazar, Pretender, Dominar, Inmiscuirse, Castigar, Rebelarse, Acusar, Provocar, Exagerar, Idealizar, Adorar, Insistir, Insultar, Condenar, Envidiar, Armonizar, Ridiculizar…

Conclusiones:

El aspecto positivo de la Realidad Subjetiva Personal es que nos permite adaptarnos, nos da seguridad, nos ha permitido sobrevivir hasta el día de hoy, nos da una sensación de identidad.

Los aspectos que nos impiden evolucionar, crecer y madurar se manifiestan cuando no la conocemos, cuando nos es inconsciente, entonces, estamos fusionados con ella, limita nuestra vivencia de la realidad objetiva. Nos enquistamos en una determinada manera de funcionar y de relacionarnos, la vida se vuelve circular, es decir repetimos una y otra vez las mismas historias. Limita nuestra capacidad de respuesta a la realidad objetiva, a menudo nos limita en nuestra creatividad. Nos impide ser LIBRES.

Desde una vivencia inconsciente de nuestra realidad subjetiva personal podemos ser muy funcionales a la vez que parapetarnos en una actitud de negación de la realidad herida vulnerable y ciertas cuestiones de la realidad objetiva. Dejando de lado cualquier maduración real y cualquier cuestionamiento del mundo en el cual vivimos.

La realidad subjetiva personal no es nuestra enemiga y no la podremos derrotar luchando contra ella. Es un mecanismo, y como todo mecanismo hemos de entenderlo en profundidad para saber qué hacer con él.

Lo mejor que podemos hacer con nuestra realidad subjetiva personal es explorarla en profundidad para conocerla al detalle y saber cómo, y sobretodo cuándo, parar la energía que nos impulsa a repetir compulsivamente comportamientos que nos dañan y deterioran nuestras relaciones con los demás y la vida.

Nuestra realidad subjetiva personal cuando la hemos explorado, tiene el potencial de convertirse en el portal a nuestra realidad herida vulnerable y a nuestra profundidad como Seres Humanos.



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