La adicción a “estar presente”

hooponopono-is-being-presentDeseamos con este texto principalmente poner un poco de cordura y sentido común a uno de los axiomas filosóficos y “espirituales” que más de moda se ha puesto en los últimos años en la sociedad.

Con poco que uno investigue en la espiritualidad occidental moderna representada por la religión sincrética y heterodoxa llamada Nueva Era, se encontrará con un concepto básico que es repetido hasta la saciedad en diferentes formas: “aquí y ahora”, “estar presente”, “vivir el ahora”, “vivir en el Ser” y un largo etcétera de variantes que de primeras suenan muy bien y parecen tener todo el sentido del mundo y que tienen una gran aceptación, sin embargo tienen un lado escondido del que vamos a hablar aquí porque no suele ser tratado habitualmente.

Sobre este concepto se habla específicamente -aunque muchas veces ni siquiera se llega a ese punto- de la atención y del darse cuenta, es decir, que podemos estar físicamente presentes y sin embargo estar con nuestra mente dispersa u ocupada en algo que no tenga que ver con la acción que estamos tomando o el lugar en el que estamos. Esto se considera generalmente malo y se le culpa de la mayoría de las desgracias humanas, calificándolo de inconsciencia. Es decir, aquellos que se mantienen “presentes” son los buenos y aquellos que no saben o no pueden “mantener la atención en el presente” son los malos, independientemente de las acciones que cada uno de ellos tome o de si la atención es requisito tenerla puesta en algún otro lugar en el momento presente.

Llegando a los mayores extremos se nos vende la idea de que los maestros “iluminados” son personas que viven con su atención constantemente en el presente, viven supuestamente aquí y ahora 24h/7 días/365 días al año (salvo cuando duermen, aunque hay algunos de los que se afirma que hasta en sueños están presentes…) su mente “se ha aquietado”, están en un estado de presencia y atención absoluta en el que ya no se identifican con sus personalidades (eso sí, si les llamas por su nombre se giran a ver quien les llama) y una larga serie de atributos que se le otorgan inmediatamente a estas personas mediante el efecto halo, del que ya hablamos hace poco en otro artículo.

El objetivo queda explícitamente o implícitamente delineado: hay que conseguir estar presente todo el tiempo posible porque esa es la garantía de una vida llena de amor, satisfacción, salud, abundancia y un largo etcétera. Esto es pensamiento mágico y una falacia lógica (puedes aprender sobre el pensamiento mágico en este artículo). Eso sí a la vez que se establece este objetivo esos mismos maestros, corrientes espirituales, terapeutas, místicos y personajes de todo tipo afirman a menudo que no hay que tener objetivos, que eso es cosa del ego, hay que vivir “en el aquí y el ahora”.

Ahondando en este objetivo que le es vendido al discípulo aspirante a “hombre que vive en el aquí y el ahora”  ubicaremos de inmediato el núcleo del engaño, en realidad es muy sencillo: dado que vivir en el ahora físicamente no requiere de ningún entrenamiento, ningún esfuerzo, ningunas creencias especiales, ninguna formación especial y ocurre sin que lo queramos o no, el truco consiste en hacer creer a la persona en que eso no basta, en que ha de tener su atención en modo auto-observante todo el tiempo, lo que por un lado es físicamente imposible y por otro lado genera un grado de estrés interior del adepto que comienza a compulsivamente intentar tener su atención centrada en el momento presente en toda circunstancia. Como es normal, cualquiera que preste ligera atención a su estado de enfoque y atención se dará cuenta de que este oscila durante el día en muchos grados, siendo naturalmente más intenso en ciertos momentos y naturalmente menos intenso y más difuso en otros momentos.

Es especialmente más intenso cuando se requiere que sea intenso como cuando existe peligro o amenaza real, un trabajo que requiere de concentración enfocada o en general cualquier tarea que demande atención exclusiva. Sin embargo, a la persona no se le plantea la cuestión de esta forma, lo que se le plantea es que para vivir “en armonía con el Ser”, su observador (su atención) ha de estar despierta al momento presente en toda circunstancia y que es debido a los períodos en los que no “está presente” por lo que tiene sufrimiento en su vida.

Esta titánica e imposible tarea aparejada al efecto halo de los maestros y la sutil manera en la que ellos aparentan estar “más” en el aquí y el ahora que uno mismo, – cosa que para nada es así y muchas veces se reduce a una diferencia en la ropa que llevan, el tono de voz que ponen y la cantidad de frases incoherentes y llenas de términos desconocidos que usan- lleva convenientemente a muchas personas (yo fuí una de ellas) a sentirse inferior, menos “consciente”, pensar que necesito hacer cierta técnica o meditación para vivir más en el ahora, cosa que por otro lado jamás puedo evitar hacer.

Eso sí, en el proceso de probar muchas técnicas de meditación, sanación y crecimiento de todo tipo fuí invirtiendo convenientemente mi dinero, mi tiempo Y MI ATENCIÓN, en “maestros”, técnicas y disciplinas resultando todo ello en un gradual incremento de la frustración por no alcanzar la “atención plena” y un gradual proceso de adicción a “estar presente” que es donde radica todo el asunto, ya que, al estresarse uno por no estar presente como le gustaría lo que provoca es un fenómeno de culpa que justamente no le permite estar con la atención relajada en el momento que vive y todo ello se torna en un bucle imposible.

Vamos, resumiendo, el engañabobos perfecto para hacer cursos y cursos para no llegar a sitio alguno, porque repito: NO SE PUEDE VIVIR FUERA DEL PRESENTE JAMÁS. Y así están, miles de personas viviendo en la burbuja de la vergüenza atendiendo a satsangs (reuniones para descubrir “la verdad”) con maestros “iluminados” a los que tienen como autoridad, intentando llegar a un hipotético estado como el que supuestamente ellos tienen al que no pueden llegar porque ya están en él mientras depositan su dinero, su tiempo y su atención en los egos, bolsillos y cursos de los “maestros”.

Sería absurdo afirmar que estar presentes en el momento que vivimos no es útil ni beneficioso, porque realmente lo es en la medida que la situación lo requiere. Si no soy capaz de “estar a lo que estoy” sin duda vivir se vuelve muy complicado. Pero ojo, de ahí a mistificar el concepto de estar presente y convertirlo en la causa subyacente del sufrimiento humano hay unos cuantos universos y lo que se construye no es una ideología de salud y ayuda, sino una de paranoia y adicción a un nuevo concepto.

Si tienes dificultad para centrarte, para enfocar tu atención, para mantener tu atención presente a voluntad, son muchas las posibles causas, empezando por la alimentación, los hábitos de vida, la cantidad de sueño, la contaminación electromagnética, etc… y definitivamente dosis adecuadas de meditación pueden llegar a ser útiles, sin embargo ni te garantizarán una vida llena de “amor, luz y abundancia” ni nada que se le parezca. Para que tengas esa vida de amor, luz y abundancia necesitarás muchas cosas más que la capacidad de enfocar tu atención y “tu presencia”.

Por último se puede revelar una de esas paradojas curiosas de la vida que es: cuanto menos obsesionado estoy con “estar aquí y ahora” y simplemente sé que no puedo sino vivir ahora en el momento presente, tanto más acceso tengo a usar relajadamente mi atención y mi estado de presencia, sin necesidad de maestros, técnicas, ni engañabobos. Eso sí, esto es gratis y lo tienes siempre contigo, se llama: El conocimiento de que vives siempre en el aquí y el ahora.



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