Adicción a la percepción

gafas_csr2a“no ves el contexto, no importa el qué, importa el cómo, tu lo ves a tu manera y yo lo veo a mi manera y en realidad ninguno de los dos se confunde, cada uno tiene su verdad, la tolerancia se basa en aceptar que cada uno tiene su verdad y que todas las verdades son válidas…”

Este es un breve pero nutrido ejemplo de lo que cualquiera se podría encontrar en los prolegómenos de una confrontación con cualquier persona que haya comprado los mensajes mezclados de la religión New Age.

Y es que, no hay peor enemigo que aquel que no se ve con facilidad y que actua suave, sigilosa e inadvertidamente. Y a ese respecto la deliberada confusión que genera la New Age entorno a la Verdad y la percepción bien se merece estas y muchas lineas más para desenredar tamaño lío.

La percepción, como bien apuntábamos en la clase referida a los trances, estados mitificados y raptos perceptivos  es la capacidad para filtrar la realidad a través de los sentidos, es un filtro, una interfaz, que a modo de colador deja pasar la realidad objetiva y genera en nosotros una “impresión” de la realidad objetiva. El Humano percibe la realidad mediante sus sentidos y otros organismos perciben la realidad mediante los que le son propios.

La confusión que deliberadamente la New Age ha generado y que propugna es la sustitución y uso indistinto del término realidad y del término percepción para referirse a la Realidad Objetiva, que es una realidad única y absoluta que todos percibimos con nuestros filtros sensitivos y sistemas de creencias.

Para entender este “malentendido” deliberado que es propugnado y aceptado por cada vez más gente (afortunadamente ya no es nuestro caso, aunque lamentablemente en su día lo fué y es uno de los aspectos en los que nos confundíamos al interactuar con los clientes) en las culturas occidentales hemos de remontarnos a los axiomas que “dan pie” a llegar a estas erróneas conclusiones.

En primer lugar el auge de la percepción como sustituto de la realidad bebe del culto al ego y personalidad de maestros, terapeutas e “iluminados” a los que se les atribuye cierta “autoridad espiritual”, capacidad de “percibir” lo que otros no percibimos, una supuesta percepción en la que el “yo” ya no está, por increiblemente descabellada que esa afirmación pueda ser, dado que ese “yo” que ya no existe y que es seguido por miles de personas habla, piensa, y hace todas las cosas que haría otro yo cualquiera (es decir, no se diferencia en nada) exceptuando en las formas que imprime a su tono de voz, a sus vestimentas, amaneramientos y sí, a su increible y acentuada propensión a hablar en terminos puramente perceptivos, basados prioritariamente en el “ser” y en el “sentir” y dejando oportunamente de lado, cuando no demonizando el “pensar” y el “hacer”.

Es totalmente cierto que los maestros tienen una manera especial de percibir la realidad objetiva, ¡idéntica y exactamente equiparable a la de cualquier otro ser humano de la historia porque la percepción es subjetiva y personal! Las percepciones de muchos maestros que hablan de la no dualidad por otra parte beben de falsas ideologías como el Solipsismo (solo mi mente existe y lo crea todo mediante el percibir) el determinismo que niega el evidente libre albedrío y el relativismo moral que motivan enseñanzas que enseñan a “respetarse a uno mismo” mediante una actitud egoista fundamentada en la sensación de bienestar por encima de la verdad y el desarrollo de la voluntad para hacer frente a la adversidad, todas ellas filosofías paralelas a las creencias que se propugnan cada vez más de que la realidad es una “ilusión” a la que no hay que prestar atención porque la Verdad está “en el interior”.

Se apoyan para ello en una clara incomprensión del fenómeno de las escalas cósmicas queriendo vender la “percepción” al seguidor, estudiante, sannyasin o discípulo de que como a nivel subatómico hay un campo de energía unificado y “todos somos uno” a ese nivel, eso opera de esa forma en todas los niveles y escalas cósmicas, espacios y tiempos de la existencia, ignorando por completo que el único plano en el que es de aplicación las leyes del campo unificado es justamente…. adivina adivinanza: correcto! en el plano del campo subatómico! no en la realidad física del Universo visible ni en La Tierra.

Por otra parte, gran parte de las terapias modernas se basan en un deliberado esfuerzo de hacer al humano centrarse “en su interior”, en sus percepciones y atribuirles un desmesurado valor, llegando a inducir mediante la autosugestión estados que no existían en el cliente anteriormente, desplazando parcial o total y absolutamente el punto de atención que tenía el cliente sobre sus actos, pensamientos y la vida externa a una suerte de “unica realidad que importa que es la interior”. No es raro tampoco encontrarse (y por desgracia ese fué nuestro caso también) procesos didáctico-terapéuticos en los que el terapeuta o profesor por una parte explicaba material válido para ser aplicado, fundamentado en la realidad objetiva pero mezclado con “su visión de la vida, las relaciones y cómo debería ser el mundo”, es decir, la percepción subjetiva personal del terapeuta o profesor, cosa que el alumno o cliente a menudo absorben debido a las circunstancias reseñadas en el último texto publicado en esta web.

En este punto es cierta la afirmación de que hay tantas percepciones como personas e incluso a veces más percepciones que personas, ya que las percepciones son eso, informaciones que aparecen en el proceso de filtrado de la realidad debido a nuestras creencias y a las capacidades que tenemos de acceso al campo mental colectivo. Por ello, cierto es que a nivel de la percepción es imposible alcanzar acuerdos ya que la percepción de cada cual puede ser muy diferente.

Este gradual desplazamiento de la importancia del hacer, pensar, sentir al únicamente percibir puede devenir en una suerte de adicción a la percepción en la que la persona llega hasta extremos de autosugestión y paranoia como estar totalmente convencido al afirmar que el Universo aparece en el momento que la persona abre los ojos por la mañana y desaparece cuando se va a dormir,(cosa que por otra parte forma parte de algunas de las famosas ideologías no-dualistas de oriente) reforzando la, ya muy manida creencia de que “tu creas la realidad” (frase que por su intríngulis le dedicaré un texto aparte) que tanto le gusta a los adeptos de la nueva era por el subidón que le da al ego creerse Dios y que formulada de esa forma es sencilla y llanamente falsa.

¿Es importante la percepción? Sí, lo es. ¿Por qué? porque es TU manera de ver la realidad y tiene valor. Es TU manera la que a veces aporta nuevos datos que pueden enriquecer una realidad compartida con otros y la que genera la capacidad de la expresión subjetiva creativa, única e irrepetible.

¿Es más importante la percepción que la realidad? No, no lo es. ¿Por qué? porque nuestra percepción y nosotros no prevaleceremos en este mundo más alla del tiempo que vivamos y sin embargo la Realidad y la Verdad no mueren. Por decirlo “ilustradamente” y en otras palabras, a la gravedad que existe si avanzas por el acantilado le importa una mierda la percepción que tengas de la vida, de las relaciones, del amor o de lo que sea, le da igual si estas o no iluminado, actuará seas cristiano, musulman, “iluminado” o un “completo ignorante” (aunque a la luz de lo expuesto habría que ver quién es realmente ignorante aquí), sencillamente actuará indefectiblemente.

Y es que eso es lo que realmente detesta el Ego, detesta que las percepciones personales NO SEAN TAN IMPORTANTES como la Verdad y la Realidad, que haya algo más importante que él y MIS PERCEPCIONES.

Repitamoslo una vez más para aclararlo por completo: a la Realidad le trae sin cuidado cómo percibas, lo que le importa es cómo actuas en ella y dependiendo de eso te reserva unos efectos u otros.

Soy consciente, es decir, sé que lo que digo no es fácil de leer ni de oir, pero las intenciones NO son más importantes que los actos, es justo al revés. Los actos son más importantes que las intenciones porque los actos son lo que queda hecho en la Realidad Objetiva y causan bien o mal allí donde vamos, las intenciones son percepciones en la mente del que actua o no actua.

Y eso es todo lo que se necesita para salir de esa adicción a la percepción, se necesita querer rendir el Ego a la evidencia de que no pudo, no puede y jamás podrá ser Dios y que está supeditado a la Realidad, a la Verdad de lo que ha sido y de lo que es, atado por las Leyes de la naturaleza que imperan en este plano físico y que por muchas percepciones que tenga y por mucho que quiera creerse que es Dios, que crea la realidad o lo que quiera creerse,nada de eso fue, es ni será jamás la realidad, solo fué, es y será una percepción.

Concluyo este texto sobre la percepción diciendo que es posible acercar y alinear la percepción a la Verdad, a la Realidad, si uno está dispuesto a asumir que nuestras percepciones a menudo son falsas, sesgadas, interesadas, basadas en creencias desconectadas de la realidad, por ello es un requisito fundamental la humildad, la persistencia de corregir los errores de percepción cada vez y coraje  para reconocer los errores de percepción abiertamente mediante la ya famosamente olvidada frase que habríamos de recuperar con carácter urgente colectiva e individualmente: Yo hice mal, me equivoqué.

Alineemos nuestra percepción a la Realidad y no la Realidad a nuestra percepción, nadie dijo que sería fácil, pero nadie dijo tampoco que sea imposible. Mucho ánimo a todos en ello, de ello depende mucho más de lo que nos llegamos a imaginar.

Un abrazo

Marko y Caroline

 



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