Acerca de la catársis y la liberación emocional

La mente y las emociones humanas son un asunto muy complejo no solamente para ser entendido en abstracto, sino muy complejo para el humano que las investiga en sí mismo como sujeto de “auto-estudio”.

A menudo en los procesos terapéuticos se habla de la catársis como algo bueno o necesario para obtener liberación emocional respecto a nuestros traumas.

Nos gustaría señalar que esto no vale como generalización y que puede llevar a malos entendidos, incluso a situaciones contraproducentes desde un punto de vista “terapéutico”.

Obviamente, si lo que uno busca es estar más a gusto consigo mismo, uno de los requisitos es atreverse a sentir con mayor profundidad (que no necesariamente intensidad o expresividad) sus emociones propias para enriquecer su vida interior y perder miedo de algunas de sus emociones propias.

En este sentido la catársis, si se entiende como un ejercicio de deshinibición, puede resultar conveniente para algunas personas en determinados momentos. Eso sí, deshinibirse no significa necesariamente haber ganado mayor profundidad en el sentir del cuerpo emocional de uno mismo. Significa haber perdido el miedo a exteriorizar una emoción.

La pregunta disyuntiva sería entonces: ¿Lo que importa es poder exteriorizar emociones? o ¿lo que importa realmente es sentir las emociones que uno mismo tiene con honestidad y apertura en su fuero interno?

Esa es una pregunta que cada cual ha de contestarse a sí mismo.

Yo no puedo negar que la catársis en determinado momento de mi vida haya contribuido a sentirme más desenfadado con mi manera de expresas mi emocionalidad, pero asimismo, reconozco claramente que durante el período en el que la catársis formaba parte de mis rutinas fué, quizás el tiempo en el que más alejado he vivido de mis verdaderas emociones en lo que a sentir con apertura y honestidad en mi fuero interno se refiere.

¿No es paradójico? Podría parecerlo, pero en realidad no lo es tanto. Obviamente hay muchos casos y contextos y no puedo lanzar una generalización muy abiertamente al respecto, pero en mi caso me atrevo a decir que mi exceso de manifestación emocional interna, jugaba un papel de “tapadera” para sentir realmente lo que verdaderamente sentía en mi interior y creo que esto puede ser mucho más común de lo que parece.

El elemento que juega un papel fundamental en todo esto es el autocontrol. La catársis en la que “somos poseídos” por la emoción, dejando de lado nuestra voluntad y conciencia, no solo no redunda en un mayor conocimiento y profundización en nosotros mismos, sino que nos expone a “voltajes” inadecuados a nuestro sistema nervioso y durante el tiempo que estamos inmersos en ella estamos enajenados, poseidos por a saber el qué y con qué fines.

Por eso, si decides usar vías de terapia que impliquen la catársis como método fundamental o prioritario, no olvides llevar contigo tu conciencia, tu voluntad y evaluar lo más objetivamente posible en tu vida diaria si la catársis realmente aporta algo concretamente positivo a tu vida y si te ayuda a estar conectado/a con tus emociones profundas o más bien te distrae.

Mucha suerte con ello y recibe un fuerte abrazo.

Marko



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