Archivos Mensuales: mayo 2014

Clase 15: Acción, compensación y adicción

A continuación os presentamos la última clase lanzada del curso multimedia que trata sobre la acción, la compensación y la adicción.

Cruzamos con ella el ecuador del curso, estamos contentos y orgullosos del resultado por el momento y sobretodo estamos contentos de todo lo que estamos teniendo oportunidad de volver a plantearnos, repensar y hablar al respecto de los temas que van siendo objeto de las clases.

Deseamos que os sea de provecho, próximamente más cosas.

Un abrazo.

Marko




La falsa teoría del misterio eterno

cajanegra-e1347626992763Muchas son las cosas que nos cuenta la historia de cuando no estaba permitido abrir el cuerpo humano para estudiar su anatomía debido a que la religión lo consideraba un pecado.

Como no permitían abrir los cuerpos y adquirir conocimiento sobre el funcionamiento interno del humano no se podían curar las enfermedad, sin embargo la gente seguía teniendo enfermedades y sus cuerpos manifestaban síntomas. No les quedaba otra opción pues, que volver el asunto una cuestión de fé y creencia ciega: “el cuerpo es un misterio de Dios, no se puede entender, no intentéis entender lo que no está a vuestro alcance, sino al alcance divino, si las interioridades del humano no están a la vista es porque Dios lo ha querido así, solo la gracia del divino puede curar tu enfermedad y si mueres es que debías morir, no tentéis los misterios de dios que os caerá encima toda su ira, bla bla bla…”

Tal es el caso también de las culturas antiguas, que consideraban los eventos meteorológicos o a los exploradores occidentales de maneras mistificadas ya que les faltaba comprensión y conocimiento de los eventos. Ello les ponía sin duda a merced de los que sí tenían conocimiento y lo usaron para manipularles y engañarles, ya que por ejemplo en el caso de los conquistadores sabían que no eran dioses y sin embargo usaron el diferencial de conocimiento para robar a las culturas antiguas.

Lo mismo ocurre hoy en día con la falsa espiritualidad occidental moderna (religión de la nueva era) que viene presentada de la mano de muchos auto-proclamados maestros “iluminados” que no cesan de predicar que: “la vida es un misterio, no te aferres a las palabras, no trates de entenderla, olvida la mente, tú sólo vive la vida con totalidad, vívela”.

Es cuando nos faltan conocimientos y permanecemos ignorantes, que podemos necesitar fábulas, mitos y mensajes de que las cosas son “misterio” para intentar explicar lo que no queremos entender con nuestra inteligencia o lo que todavía no somos capaces de aprehender.

Detrás de mensajes edulcorados como estos se esconde el mismo principio del ejemplo descrito al inicio: “no uses tu habilidad de preguntar, tu habilidad de entender, de cuestionarte y de indagar profundamente en la vida para encontrar la Verdad de las cosas por tí mismo, porque no lo vas a conseguir ya que la verdad absoluta no existe y todo lo que hayas de saber está en tu interior, tú sencillamente cree en lo que te digo y haz como yo te comando”.

manipulationLa ideología de fondo es el Solipsismo, una enfermedad de la mente que desvirtua totalmente la percepción humana, hasta hacerla creer  que “todo es una ilusión, un misterio”, solo en mi interior es donde están las certezas exclusivamente y todo lo demás en realidad no se puede saber, por tanto es un misterio a ser vivido, no entendido y en última instancia no existe realmente, es solo un “holograma” solo una “ilusión” es solo una “experiencia”.

Uno de las causas más importantes de la esclavitud humana colectiva que impera hoy en día en el mundo es el diferencial de conocimiento (la educación y el saber) que un grupo de personas tiene sobre otro, es de cajón: si tú sabes como funciona un ordenador y sus piezas, sabrás diagnosticar su problema y repararlo y yo no, porque no sé.

Pues bien, la clave de todo este mito del eterno misterio es justo ese, SABER LAS COSAS, en vez de cerrar la puerta a querer saber con la creencia ciega de que “todo es un misterio” “la vida es un misterio” etc… es tener la consciencia suficiente para darse cuenta del autoengaño en el que estamos metidos, la humildad ante la ignorancia propia y la paciencia de decir: no sé esto, esto, esto y aquello y voy a llevar a cabo acciones específicas para averiguarlo y aprender sus “misterios”, sus entresijos y la Verdad del asunto me lleve el tiempo que me lleve, aceptando que puede que haya cosas que por su complejidad me lleven mucho tiempo, esfuerzo, dedicación, voluntad, etc.. y aceptando que algunas preguntas son de implicaciones tan profundas que puede que no encuentre la Verdad completamente, no porque no exista, sino porque soy nesciente (se dice de la persona que ierra porque no dispone de toda la información necesaria ya que no está disponible para ser consultada).

Puede que en la historia humana conocida nunca haya sido tan fácil acceder a información sobre cualquier tema con tal velocidad y variedad, un volumen inmenso de conocimiento está al alcance de los dedos. Internet es una enorme biblioteca que puede ayudar enormemente, sí que es cierto que requiere de desarrollar un gran discernimiento para diferenciar la desinformación de la información, pero se puede.

Uno de los razonamientos “límbicos” infantiles que lleva a muchas miles de personas a creer en la falsa teoría del misterio, justamente proviene de nuestra herida del abandono y de nuestra niño interior necesitado de amor: “si papá está diciendo que esto es así, es que esto es así de verdad y me lo creo porque amo a papá y me hace sentir bien que me quiera”.

Y ese es el temor, el temor del niño interior que ejerce una enorme influencia en los humanos, les incita a no quedarse solos y con el desconocimiento propio, sino que compañía aún a costa de tener que ir con la ignorancia a cuestas, perpetuando este ciclo de ignorancia ad infinitum.

Y a lo que lleva la falsa teoría del misterio eterno es en realidad al estado de esclavitud e ignorancia eterna.

Concluyo diciendo que cuando compramos la falsa teoría de que “dios es inabarcable” y no podemos entender la vida porque es un misterio y ha de ser vivida, no entendida, lo que hacemos es sencillamente detener la evolución de nuestra consciencia y de nuestra conciencia, todo lo contrario de lo que afirman los maestros de la falsa religión nueva era.

Un gramo más de conocimiento sobre cómo soy y cómo es la realidad objetiva merece la pena ser adquirido antes que creerse millones de cuentos solamente por comodidad, ignorancia, pereza o miedo a quedarse solo o al abandono.




Reseteando la cosmovisión (I)

Durante nuestros procesos personales de terapia, aprendimos un modelo que daba pie a una determinada cosmovisión que iremos detallando en este texto y sus continuaciones. Este modelo lo asimilamos y comenzamos a repetirlo y explicarlo a las personas a nuestro alrededor hasta hace algo más de un año.

Durante un tiempo, creíamos mucho en este modelo que nos enseñaron y en su subsiguiente cosmovisión, al punto que llegamos a transmitir este esquema a bastantes personas. Sobretodo, creíamos en su explicación que daba lugar a una “comprensión” específica que parecía tener sentido y encajar bastante bien con cómo eran las cosas, porque no nos habíamos planteado realmente y en profundidad las premisas sobre las que se asienta el modelo ni las conclusiones a las que nos llevaba aceptarlo.

Ello se debía, en parte, a que teníamos una relación en deterioro con nuestras propias capacidades mentales analíticas y críticas, debido a que las empezamos a considerar en aquel tiempo como malas y causantes de los sufrimientos de nuestras vidas.

Por otro lado, el efecto halo que experimentamos en torno a nuestros profesores, terapeutas y maestros reforzó la aceptación de esta cosmovisión notablemente, debido a  nuestra posición de vulnerabilidad (posición de paciente, desconocimiento del mundo “alternativo” y hartazgo de nuestras circunstancias personales de aquel momento).

Después de pasado un cierto tiempo cuando empezamos a darnos “vagamente” cuenta de que algo no encajaba con el modelo, empezamos a ver fallos y a partir de entonces hemos ido abandonando gradualmente este modelo a medida que, para nuestro asombro, descubrimos que las premisas sobre las que se sostiene son falsas en su mayor parte y lo hemos sustituido por otro del que escribiremos en próximos textos y que aparece esbozado en la primera clase del curso multimedia gratuito EFAC.

Afortunadamente, ese tiempo de rechazo a nuestras capacidades mentales está en declive y con él se termina también el tiempo en el que nos creíamos todo de manera ingenua y sin pensar con crítica y discernimiento.

En este artículo, que va a ser sensiblemente más extenso que la mayoría, vamos a explicar lo más resumidamente que podamos, el modelo y a refutarlo mostrando los principales puntos en los que se muestra inválido, incorrecto y por desgracia nocivo.

Esperamos que sirva de reparación para aquellos de vosotros a los que os lo explicamos siendo erróneo. Lo sentimos.

MODELO ANTIGUOBásicamente el modelo original explicaba que lo que somos es Esencia que se definía como lo que realmente somos y que nunca dejamos de ser, con las características que teníamos cuando éramos pequeños, mas una serie de comportamientos que reflejan – a veces en la actualidad, según nuestro grado de acceso a esta esencia- ese estado primigenio de amor, confianza, espontaneidad, vitalidad, totalidad y algunos rasgos más atribuyéndole asimismo cualidades espirituales como el Ser o la Consciencia, una suerte de estado del Ser en el que nuestra energía fluye libremente, de un lado a otro de acuerdo con lo que nos incitan las personas y la vida y vivimos con el observador despierto y un alto grado de “darnos cuenta” en todo momento de lo que nos está pasando en nuestro interior, etc…

Se nos explicaba también que caímos de este estado de gracia debido al condicionamiento externo recibido del entorno familiar, escolar y social en forma de privaciones y abusos desde el exterior que provocaron heridas emocionales que siguen abiertas en nuestro interior (aunque no las percibamos en la actualidad), haciendo que nuestra esencia “se velase” con una capa de Vulnerabilidad (miedos, desconfianza, vergüenzas, abandonos, shocks, etc…). Este era el hogar del niño interior herido, una metáfora para ilustrar un estado de consciencia de la infancia que vivió con intensidad sus carencias y abusos.

Por último, más o menos a la par que se creó la segunda capa, desarrollamos los mecanismos de defensa, es decir la capa exterior de la protección, que nos sirvió para sobrevivir y para mantenernos alejados de sentir el dolor almacenado en la capa de la vulnerabilidad.

Esa capa de la protección era una capa que se había vuelto inconsciente y automática, la habíamos identificado con nosotros mismos, pudiendo equipararla a la actual personalidad, ego o máscara que tenemos ante los demás, nosotros mismos y la vida.

Se comentaba que la capa de la protección contenía las estrategias de defensa (acciones para evitar el dolor interior) para no tener que sentir el contenido de la vulnerabilidad y que en principio la mayoría de las personas vivían la mayor parte de su vida en esta capa de la protección en estado de negación y desconocedores de sus tres capas, una suerte de esclavos de su propia personalidad, máscara o ego.

Asimismo se explicaba que cuando actuábamos en nuestra vida desde la protección hacia el exterior no había crecimiento real posible y que cosechábamos de vuelta mecanismos de protección y que cuando actuábamos desde nuestra vulnerabilidad, el entorno respondía con vulnerabilidad. También se mencionaba que podíamos estar “vibrando” desde una de las capas, varias o todas a la vez en un momento dado.

Esta capa de protección albergaba más o menos una recopilación de las siguientes estrategias: manipular, resignarse, vengarse, quejarse, cotillear, criticar, juzgar, culpar, atacar, mendigar, suplicar, exigir, demandar, mentir, engañar, huir, rechazar, aislarse, controlar, agredir, complacer, justificarse, racionalizar, excusarse, salvar, aconsejar, abusar, burlarse, ironizar, rendirse, evitar, opinar sin permiso, aleccionar, postergar, evadirse, compensar, apalancarse, esconderse, minimizar, negar, relativizar, comparar, compadecerse (de uno mismo y de los demás), espiar, chantajear, amenazar, pretender, dominar, inmiscuirse, castigar, rebelarse, acusar, provocar, exagerar, idealizar, adorar, insistir, insultar, condenar, envidiar, armonizar, ridiculizar y quizás alguna más.

Se explicaba que la capa de la protección no era nuestra enemiga y que el camino a seguir para comenzar a vivir una vida con relaciones más profundas, conscientes, con mayor creatividad, vitalidad y espontaneidad era en un primer momento conocer nuestra capa de la protección, aprender a detener las reacciones y estrategias y a comenzar a llevar la atención gradualmente fuera del mundo exterior y las circunstancias externas y enfocar la atención en sentir el contenido de nuestra capa de vulnerabilidad, haciendo que de esta forma dejásemos de necesitar usar la capa de la protección y que mediante este proceso, resultaba un proceso transformador en el que ganábamos un mayor acceso a nuestra esencia y por tanto a las cualidades que le van aparejadas transformando así nuestra realidad exterior en la vida fruto de haber “transformado” la relación con nuestra vulnerabilidad.

Se comentaba que este era un proceso de vida, que comenzaba en un bajo nivel de “darse cuenta” de este esquema y que gradualmente uno iría haciéndose capaz de reconocer en todo momento el punto en el que se encontraba de esas tres capas, de detener sus inclinaciones de protección y llevar la consciencia a la vulnerabilidad. Si ese proceso se continuaba haciendo, uno se volvería capaz de vivir más desde su Esencia, de manera más realizada y con menos conflictos en las relaciones y en el exterior.

Se explica también que no se puede pasar de la capa de la protección a la de la Esencia sin pasar por la de la Vulnerabilidad, haciendo el paso por el hogar del niño interior herido un requisito indispensable del crecimiento personal.

Se aplicaba la idea de que la capa de la protección era equiparable a la capa del hacer-pensar, la capa de la vulnerabilidad a la capa del sentir y la esencia al estado de ser.

Se explicaba (o a menudo se dejaba entrever) que si todas las personas siguiesen este procedimiento, la “inconsciencia” (es decir la falta de observación del mundo emocional interior propio) desaparecería, resultando en una directa mejora de las condiciones de vida de los humanos en el mundo.

Este modelo y cosmovisión está enormemente extendido en nuestras sociedades a través del pensamiento espiritual moderno occidental (o podríamos llamarlo la religión Nueva Era) y nos aventuramos a presumir que para muchos de los que leáis este texto, alguno de los axiomas que hemos citado os suenan bastante.

Ahora, pasamos a enumerar los argumentos principales de refutación del modelo:

1 – Se trata de un modelo egocéntrico (en el que se sitúa el Yo -aunque sea un yo utópico- en el medio del esquema) y deja a los demás y a la vida fuera del esquema, haciéndolo de plano inválido como modelo de cosmovisión o modelo de uso en la relación con los demás y la vida. Si que puede ayudar a entender nuestro mundo interior al delinear la realidad herida y las mecanicas de protección pero es obvio que no solo somos eso, sino que nos encontramos en todo momento influidos por la realidad externa a la vez que influimos en el agregado social de maneras que no necesariamente involucren la acción de estas dos capas.

2 – Dado que los demás y la vida no están reflejados en el modelo salvo de manera marginal, no tiene en cuenta las circunstancias externas del sujeto y con ellas la realidad objetiva de los hechos, salvo en cierta medida en la capa de la protección donde se ilustran ciertos comportamientos que la persona tiene en la vida, sin embargo no son citados como realidad, sino como causa de nuestra desconexión con nuestra vulnerabilidad y por tanto con nuestra esencia.

3- El modelo plantea a la Esencia como lo más importante y el objetivo (el objetivo es sanar al niño interior, una vez lo tienes sanado, a partir de ahí vives desde tu esencia y tu protección ya no actúa porque has sanado tu vulnerabilidad y por tanto la razón de ser de la protección ya no existe).

4- Establecer cualquier conducta incluida en la lista de las estrategias como protección no es en términos objetivos, ya que muchos comportamientos reseñados en la lista pueden ser respuestas objetivas, integras, verdaderas y coherentes ante situaciones específicas en la vida de las personas.

5 – Es un modelo solipsista (vease solipsismo) ya que indica que lo valioso, que la verdad y la verdadera identidad está dentro de uno mismo únicamente -negando o minimizando la existencia de la realidad objetiva y la verdad absoluta que existen independientemente de uno mismo y de las circunstancias de uno- y que todo lo demás en realidad es una construcción, una ilusión temporal creada por el condicionamiento exterior que recibimos y que no es lo que somos realmente, sino una careta, una máscara desarrollada fruto del contacto con el exterior, nuestra personalidad.

6 – El punto anterior lleva al hecho de que menosprecia de forma marcada el exterior, el mundo, la acción-pensamiento e interaccion mediante el comportamiento con la realidad objetiva otorgándole un status negativo y el interior es percibido en sentido marcadamente positivo atribuyéndole capacidades que no tiene por medio de la autosugestión, el pensamiento mágico deseoso ilusorio sobre su habilidad de “transformar” la realidad externa mediante únicamente sentir las heridas interiores.

TRES CAPAS AL DESCUBIERTO7 – Es un modelo que presupone que todo el mundo tiene este núcleo de esencia y la capa de vulnerabilidad sin tener en cuenta los casos como la psicopatía en los que no hay acceso a la vulnerabilidad o directamente la vulnerabilidad no existe como tal. También no tiene en cuenta el posible fenómeno de los portales orgánicos o personas “desalmadas” que explican diferentes corrientes filosóficas y místicas. Ambos aspectos desmontan sistemáticamente las premisas de reciprocidad o “atracción” del comportamiento, es decir: que yo actue con vulnerabilidad frente a un psicópata, no solo no garantiza que el psicópata se vuelva vulnerable conmigo (cosa que por otro lado no puede hacer) sino que además me perjudica gravemente al dejarme a su merced.

6 – Es un modelo que promueve el relativismo moral (es decir, la relativización, minimización y/o negación del Bien y del Mal objetivos) ya que según el modelo lo único que nos diferencia a los unos de los otros en nuestra evolución personal y en la bondad de nuestras acciones en el mundo es el grado de acceso que tenemos a la esencia y a la vulnerabilidad, suponiendo y planteando el desarrollo moral en términos de aprendizaje, es decir, haciendo creer que el que obra mal es porque no está todavía consciente y no carga por tanto culpa y que si todos aprendiesemos a conectar con nuestra vulnerabilidad necesariamente nuestro comportamiento cambiaría y de resultas cambiaría el colectivo (pensamiento mágico, porque excluye causas como la psicopatía u otros trastornos que no son achacables al condicionamiento y al trauma). Y tampoco tiene en cuenta de que seamos “inconscientes o no” (excluyando casos de obrar bajo hipnosis o control mental) somos responsables por nuestras acciones.

7 – Es un modelo que promueve y destaca la percepción subjetiva personal como fuente de Verdad (al afirmar que la Verdad está en el interior, donde nadie más que tú puede ver y por tanto nadie puede señalar si hay mentiras mas que tú mismo) olvidándose e ignorando la realidad objetiva, cayéndo nuevamente en un modelo solipsista.

8 – Da una importancia prevalente al sentir lo cual para algunas personas puede ser importante (especialmente para aquellas con desequilibrio y predominancia crónica del hemisferio cerebral izquierdo) pero para otras no. Homogeneizar el sentir como importante para todo el mundo y dar por válido el uso del sentir como herramienta de resolución puede entorpecer e incluso empeorar la toma de decisiones y por tanto la vida de algunas personas (aquellas que ya poseen un desequilibrio crónico a usar excesivamente el hemisferio cerebral derecho) cuyo exceso está justamente en el sentir en este caso. Dar mayor importancia al sentir en detrimiento del pensar y de la acción es desequilibrar las tres esferas de la realidad objetiva.

En un próximo artículo expondremos el modelo que hacemos servir actualmente, que hemos confeccionado y para el cual nos hemos inspirado en todo lo aprendido mas las informaciones e investigaciones provenientes de nuevas fuentes.

Os animamos a reflexionar sobre lo que escribimos y plantear las cuestiones que se os ocurran.

Un abrazo!

Caroline y Marko




Canal de YouTube

Tu nombre (requerido)

Tu Email (requerido)

Tu Asunto

Tu Mensaje

Tu Archivo