Archivos Mensuales: enero 2014

Cómo encarar con amor y respeto al Ser que te mira en el espejo

Un lector chileno, nos hace llegar esta cuestión a través de las redes sociales:

Hola chicos como están???
escuchando uno de los videos de la comunicación, surgió en mí lo siguiente: “Cuando me miro a mi mismo, no soy yo, no me reconozco, no me gusta… o sé que eso que miro no soy yo”
Estaría muy agradecido, si me pudieran aconsejar,
saludos desde Chile, mi nombre es César

M: Somos un mar de experiencias, al cabo de tan solo unos años de vida, tenemos acumuladas tantísimas experiencias que fácilmente podríamos llenar un libro bien nutrido, si nos fijamos además en nuestro mundo íntimo, el mundo de nuestras emociones, pensamientos y nuestro espíritu fácilmente nos daremos cuenta de que también hay un enorme conjunto de informaciones en todo momento en nuestro interior, rara es la vez en la que ante una situación solamente nos sentimos de una forma en particular, somos complejos de emociones, pensamientos y sensaciones que a menudo unas van en contrar de las otras y ocurren al mismo tiempo!

1257174911351_fRecuerdo que durante el proceso de terapia por el que pasé en los cursos con Ketan, Astiko, Krish y Amana, había un ejercicio para confrontar las voces del juez y explorar la vergüenza que consistía en sostener un espejo y mirando el reflejo propio dentro de un grupo de tres o cuatro personas ir diciendo en voz alta las cosas que mi juez interior decía: “eres feo, tienes la cabeza muy grande y la espalda torcida, no le gustas a nadie, seguro que la gente se relaciona contigo por lástima, etc…” me sorprendió el enorme grado de vergüenza que llevaba en mi interior desde mi infancia y reconozco que desde que tengo memoria, cuando me miraba al espejo siempre veía defectos y realmente no me veía a mi mismo.

Ese ejercicio y el posterior trabajo diario de enfrentar con acogida y sinceridad mi propia vergüenza hizo que poco a poco pudiese ir dándome permiso de sentir profundas emociones de haberme sentido humillado o sencillamente haberme sentido fuera de lugar, como un extraterrestre que no se reconoce ni reconoce el nuevo hábitat en el que está sumergido.

Para mi no se trata tanto de verme o no, a mi mismo con buenos ojos cuando me miro en el espejo, sino de darme cuenta de lo que está ocurriendo durante el momento que me estoy mirando y acoger la multiplicidad de mensajes que me vienen dándome cuenta de que todos esos mensajes son partes de mi, aunque algunos estén a favor y otros en contra.

A menudo me ocurre que si puedo permanecer observándome un pequeño rato, las emociones empiezan a cambiar y a mostrar capas más profundas, más allá de los primeros impulsos que describes. Si lo que quieres es averiguar más sobre las raices de tu no reconocimiento en el espejo, quizás sería una buena idea tomar nota de todas las cosas que acontecen en tu interior mientras te miras, sin necesariamente juzgarlas. Tienes derecho a no reconocerte, igual que tienes derecho de reconocerte, lo importante es conocerte a ti mismo en tu infinita multiplicidad de estados y aprender a amarte y respetarte aunque en tu interior haya estados difíciles de encajar y que a veces están contrapuestos los unos a los otros :).




Cómo salir de las dinámicas destructivas de salvador-víctima

Una lectora mejicana nos envía esta pregunta:

Gracias a ambos, que dios los cuide y puedan seguir ayudando a tanta gente. ¿Cómo se sale del rol de victima – salvador? y ¿cómo es una víctima y un salvador? gracias

M: Antes que nada, hay que aclarar que aquí estamos hablando de roles psicológicos, no de roles de acción objetiva, es decir, si vas por la calle y a alguien le va a ocurrir algo malo de repente y le salvas de eso, en ese momento eres un salvador, de la misma forma que si alguien te hace algo malo y no te puedes defender por las circunstancias X en ese momento eres la víctima. Estos roles ocurren en un momento determinado y mueren al momento de haberlos desempeñado.

Sin embargo, los roles que aquí tratamos son roles psicológicos, mentales, que perviven largos periodos en nuestra psique determinando nuestro comportamiento, nuestras sensaciones y nuestras relaciones respecto a nosotros mismos y los demás.

La víctima y el salvador son construcciones conductuales basadas en un intento de obtener cosas que no obtuvimos de pequeños, intentos de cubrir necesidades esenciales insatisfechas.

Con cada uno de estos roles, en realidad salimos ganando unas migajitas de amor y atención, pero a un precio muy alto.

Héroe_2En el caso del salvador la inseguridad inconsciente interior, le lleva a estar todo el día ocupándose y pre-ocupándose por los demás y la vida de los demás (o del mundo, o de los animales, o de lo que sea) lo cual no constituiría un problema, si no fuese porque para atender esas cuestiones se deja de lado a si mismo, es decir, en aras de resolver los temas de los demás, se olvida de los propios, pierde el contacto con sus propias sensaciones y sentimientos, con su propia verdad interior, se le hace imposible hablar claro a la gente por miedo a que se cabreen o le dejen solo y básicamente adopta un papel de niño/niña bueno, que intenta vivir a la altura de las expectativas proyectadas de los demás sobre él.

Esta actitud le granjea una enorme cantidad de resentimiento y frustración interior de sentirse incapaz de ser veráz y de que la vida y los demás no sean como a él/ella le gustaría.

Para que la persona con síndrome de salvador pueda gradualmente abandonar su rol, ha de estar dispuesto a dejar a los demás ser como son sin intervenir siempre, aunque crea que se confunden, tienen derecho de meter la pata, es su vida.

Estar dispuesto a dejar a la vida ser como es, aunque le duela y hacer frente a ese dolor e inseguridad de que las cosas no son de su agrado y que muchas veces está realmente solo, atravesar ese camino con paciencia y amor por los sentimientos propios le hará poco a poco confiar más en su verdad interior, escucharse más a si mismo y ser más él mismo delante de los demás, aún a riesgo de no gustarles o contrariarles.

Si va siendo capaz de sentir su profundo miedo e inseguridad de cómo los demás le perciben o si le quieren o no, poco a poco podrá también aprender a poner límites y enfrentar situaciones en las que se requiera decir no claramente, pudiendo ser más veráz y honesto consigo mismo y con los demás.

Eso hará que gradualmente se vaya sintiendo más y más incómodo en todas aquellas relaciones en las que estaba hasta la fecha salvando al otro y hará necesario que hable con mayor claridad y deje las estrategias de salvación de lado en su manera de relacionarse a medida que pueda sentir su inseguridad y miedo al abandono y rechazo.

Es de ayuda para el salvador entender que la vida incluye el placer y el dolor como partes integrantes ineludibles.

victimaEn el caso de la víctima sus sentimientos inconscientes de impotencia, desesperación y vergüenza la mantienen actuando de manera desposeida de todo poder, mediante la queja, la exigencia, la crítica y la culpabilización de los demás de los asuntos propios que no funcionan como le gustaría.

En el rol/trance de la víctima se entra constantemente en situaciones en las que sentirse inferior y poca cosa, reafirmando una y otra vez lo dificil que es la vida, lo malos que son este y el otro y se reafirma la creencia de que el bienestar proviene de alguna fuerza o circunstancia externa. Los seres humanos con síndrome de víctima piden constantemente ayuda para casi todo, esperan que los demás les resuelvan las cosas, están instalados en el modo “niño/niña desvalido/a”.

Para que la persona con síndrome de víctima pueda gradualmente abandonar su rol, necesita hacer un doble trabajo interior con mucha persistencia y tenacidad:

Por un lado ha de estar dispuesto a encarar su profunda vergüenza y sentimientos de impotencia en su interior, sin huir de ellos mediante compensaciones varias (adicciones de todo tipo) y a la par se ha de aventurar a tomar riesgos para hacer cosas por si solo/a sin la ayuda de los demás, reganando gradualmente su sensación de maestría sobre la vida y su sensación de que “mi bienestar depende de mi y de mi estado interior”. Para ello lo mejor es establecer pequeños retos con cosas cotidianas y que se repiten a menudo, de tal forma que toda pequeña conquista sea en realidad una gran conquista porque se repite muchas veces al cabo de una semana.

Por último me gustaría destacar que los roles son fenómenos de identificación, viven en la medida en que los alimentamos y creemos en que lo que nos ponen frente a los ojos somos nosotros, empezar a ver los roles como lo que son, simples “papeles” que actuamos de vez en cuando, les quita poder y nos hace entender que quienes somos no tiene necesariamente que ver con el rol que actuamos.

 




8 pasos para lidiar con la vergüenza

Texto de acompañamiento a la clase 9 del curso multimedia amorconsciente.es

Artículo: 8 pasos para lidiar con la vergüenza

La Vergüenza

Premisa:

Nosotros diferenciamos dos tipos de vergüenza.

Una de ellas es la vergüenza humana o basada en la empatía, que se manifiesta como una sensación consciente de falta de integridad, deshonor, desgracia o condenación por algo que una persona ha hecho o no ha hecho. Este es el tipo de vergüenza connatural al ser humano y todos la podemos sentir salvo las personas con psicopatía y otros trastornos específicos.

La otra es la vergüenza adquirida, basada en la humillación y daño recibido aleatoriamente por no ajustarnos a los cánones impuestos por las ideas de nuestros padres, la familia, la sociedad, el estado, la religión, etc…

Sin embargo la frontera entre la vergüenza humana, que asumimos como sana en el  sentido de que nos previene de cometer actos que nos deshonran y dañan a otros seres humanos, y el segundo tipo de vergüenza, la adquirida, de la que queremos hablar, que es fruto de no encajar en las normas sociales de nuestro entorno y que según la realidad objetiva no supone ningún daño a otras personas, se desdibuja y no siempre es sencillo averiguar de qué tipo de vergüenza estamos hablando.

Creemos que es importante hacer esta distinción y tener en cuenta esta premisa ya que la segunda vergüenza, la adquirida, es con diferencia la que más nos marca durante nuestra infancia y perdura con efectos saboteadores en nuestra vida actual en nosotros si no es examinada, compartida y aceptada.

La vergüenza es una de las principales heridas de nuestra realidad herida.

Origen de La Vergüenza adquirida:

La base sobre la que se sustenta la vergüenza adquirida es un fenómeno doble:

Por un lado se basa en la confusión de los adultos que interactuaron con nosotros en nuestra infancia, ya que muchas veces estos adultos no diferenciaban el ser del hacer, por ejemplo: en vez de comentarnos que “habíamos olvidado de hacer tal cosa por tercera vez en esa semana” nos decían “que éramos unos irresponsables, o malos, o lo que fuese” confundiendo lo que hacíamos en un momento puntual con todo nuestro ser.

Por otro lado, cuando los niños son pequeños su percepción y consciencia es más unificada que en la edad adulta, es decir, se perciben a sí mismos indivisos, sin diferenciar lo que piensan, tienen, hacen o sienten, de lo que son, para ellos todo es lo mismo.

La vergüenza adquirida tiene muchos paralelismos con la herida del abandono y de hecho, a menudo operan juntas, ya que ante situaciones en las que de pequeños sentimos abandono, nuestro entorno a veces reaccionaba invalidando nuestras sensaciones, con expresiones como: “no pasa nada” “no es para tanto” “eso es una chiquillada” “no hay motivo para ponerse así” etc… que al niño le transmitió el mensaje de que “lo que siento es erróneo” “yo soy un error, erróneo”.

Como de niños no sabíamos separar lo que sentimos de lo que somos, asumimos que lo que en realidad se nos estaba diciendo es que nosotros éramos los malos, reforzando así la herida de la vergüenza adquirida.

Hay diferentes fuentes de origen de la vergüenza: Leer más ›




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