Archivo Anual: 2013

La herida del abandono

A continuación tenéis ya disponible la séptima clase del curso, poco a poco vamos entrando en materia cada vez con mayor profundidad. En este clase se aborda un plato fuerte que es la herida del abandono.

Podéis descargaros los contenidos tales como la meditación guiada para practicar lo expuesto en el tutorial y el material en pdf en la web de la fundación AMYCA, el enlace es este: click aquí.

Aquí está el videotutorial, esperamos que os resulte de utilidad: La herida del abandono




¿Sanar al niño interior?

¿Cómo puedo sanar mi niño interior?

Esta es una pregunta que a menudo nos hacen los lectores en sus emails, aquí un ejemplo reciente:

"Hola, me dirijo a ustedes para ver si me ayudan. Sé en cada momento cómo me siento, por ejemplo sé cuando estoy triste o con miedo a alguien o bien a algo (creo que lo que siento es mi niña que se siente así o bien me corrigen esto). Ahora por ejemplo quiero aprender a aceptar y dejar ir, y a no sentirme tan herida por el esposo que ya no está, en ese sentido no deja de hacerme sentir mal la forma de lo que él haga o no en su vida, y cómo se comporte con nosotros (conmigo y los niños). ¿Cómo hago para sanar esa parte mía o de mi niña que tanto me ha hecho sufrir?. Yo desde que conocí de la existencia de mi niña interior hablo con ella y le escribo cartas todos los días.Gracias".

Esto es lo que le contestamos:

Gracias por tu sinceridad. Lo que comentas demuestra que tienes un alto grado de conocimiento interior, es decir, sabes identificar lo que te está ocurriendo y cómo tu niña interior se siente, eso es fundamental. Siento decirte que no puedes cambiar la manera en la que la niña interior se siente ni podrás cambiarla jamás, no es posible sanar al niño interior en el sentido de cambiar como se siente, porque el pasado es el pasado y viviste lo que viviste, eso es así,  el problema no es cómo se siente la niña, sino tus creencias adultas respecto de cómo, cuánto y hasta cuándo te debería o no doler o molestar algo (es decir, las creencias del adulto sobre cómo se tendría que sentir el niño interior).

En la vida las personas cercanas hacen, dicen, o no hacen y no dicen, cosas que nos despiertan dolor en nuestro niño interior, la cuestión no es sanar ese dolor, sino no convertirlo en nuestro enemigo. Tu niña interior tiene el derecho de sentirse mal y triste el tiempo que necesite al respecto de la ausencia de él, es una gran oportunidad para tí como adulta de conectar profundamente con tus sentimientos profundos.

Sufrir implica dar vueltas entorno al dolor de nuestro niño interior y no querer sentir plenamente ese dolor. Si tu ex-esposo simplemente no es como a ti te gustaría que el sea, es normal que se active tu decepción, tu dolor y tu abandono, te animamos a darte permiso de sentir el duelo que hay en tu interior fruto de haber perdido a alguien a quien amabas, eso duele y es sano atravesar con amor y paciencia ese dolor, te hace mas sensible, mas profunda y mas humana.

Te enviamos un fuerte abrazo!

Ahora, me gustaría puntualizar un aspecto que quedó incompleto en la contestación y que nos puede servir a todos:

Una cosa es el dolor del niño interior que se basa en que esta parte herida y vulnerable se imagina que el mundo debería ser distinto de cómo es y las personas deberían ser distintas de como son y al toparse con la realidad se decepciona y su herida del abandono se reabre. Ese es un dolor por el cual el adulto ha de aprender a pasar encontrando recursos internos que le ayuden a comprenderse, aceptarse con ese dolor y transitarlo como parte de la vida, como transitamos una calle más o menos larga.

Otra cosa distinta es que ese abandono, dolor o vergüenza se haya detonado fruto de una situación de conflicto con alguien en que nuestra integridad  ha sido dañada, en ese caso puede ser necesario y hasta imprescindible además de contener emocionalmente al niño interior y darnos tiempo de sentir lo que nos ha ocurrido en profundidad que además tomemos el riesgo de confrontar la invasión con claridad, limites y firmeza.

Por supuesto depende de cada caso en particular saber en qué medida esto puede o no reparar, pero hay dos elementos que a mi realmente me ayudan a hacer crecer la confianza en mi mismo: acogerme a mi mismo cuando me siento solo y dolido y defenderme (defender mi vulnerabilidad) con claridad, firmeza y límites ante la invasión y la falta de respeto.

Para mí una buena manera de saber donde está el reto para mi ya sea contener o poner límites es ver dónde tengo miedo, es decir, si siento miedo de confrontar a alguien por algo que pasó es que mi reto es justamente encontrar el valor y la fuerza para confrontar a esa persona y si por el contrario no me cuesta confrontar a esa persona es que lo que tengo miedo es que se vaya, no me quiera, me ignore, me juzgue o critique…




La contención emocional

Una lectora nos envía este comentario con cuestiones sobre la contención emocional:

“voy a hacer de todas formas este ejercicio porque necesito entender el proceso, hace un rato comencé a controlar pensando que contenía y no sé no me queda claro como se hace esto, dejo que las emociones que están ahí tan fuertes sean y qué hago?..no puedo modificar los sucedido, entonces qué hago, cómo me consuelo?..he perdido tanto tiempo negándome, dejándome avasallar por miedos, por juicios ajenos, proyecciones y corazas para encajar….y las veces que tuve la posibilidad de desahogarme me escondí por miedo, por una absurda lealtad cuando esa lealtad debe ser primero conmigo misma…comencé a hacer eso de aislarme, de esconderme como si tuviera vergüenza por algo, a culparme, castigarme por algo que no hice…”

Vamos a echarle un vistazo a este tema:

La contención emocional es una capacidad que podemos desarrollar y es importantísimo hacerlo, que nos permite no reaccionar de la manera programada y automática ante un detonante externo o interno. Es la acción y capacidad de mantenernos quietos y en contacto con el material emocional que ha sido despertado en el interior de nuestro cuerpo en un momento dado.

Para hacerlo gráfico vamos a poneros dos situaciones con sus correspondientes fases mediante ilustraciones:

sit1 fase1 sit1 fase2sit1 fase3

Esta primera correlación de viñetas muestra cómo muchas veces en el transcurso de nuestro diario vivir algo, alguien o nosotros mismos podemos tener una detonación emocional y cómo a partir de esa detonación reaccionamos hacia el exterior inmediatamente de muchas diversas formas. Quizás algunas de las más comunes sean la exigencia, la culpabilización, la crítica, el juicio, la burla, el aislamiento (hacer el vacío), el colapso, etc… básicamente como no sabemos ni podemos mantenernos con la energía intensa que se acaba de despertar en nuestro interior lo que hacemos es lanzarla hacia el exterior mediante alguna estrategia de las que aprendimos antaño.

En general lo que suele ocurrir en estos casos es que respondemos de las maneras que hace mucho tiempo aprendimos para sobrevivir, muchas de ellas basadas en los ejemplos que absorvimos de nuestro ambiente vital. Esas estrategias en su momento tuvieron sentido y nos garantizaron la supervivencia aunque actualmente son más bien como una especie de piloto automático en el que perdemos el sentido de autoría y libertad de lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos … sencillamente todo ocurre demasiado rápido, fuerte e inesperadamente. Estamos “en caliente”.

Gran parte de este “follón” se deriva del hecho de que entramos en un estado de percepción regresiva cuando nuestra emocionalidad es detonada y dejamos de percibir la realidad a través de nuestros ojos de adulto de la actualidad y pasamos a percibirla desde los ojos del niño o niña que una vez fuimos, con mucho miedo de ser heridos, dañados, con ansiedad por conseguir lo que, en ese momento pensamos que si no conseguimos nos moriremos.

En situaciones como ésta fácilmente reaccionamos como si el otro fuese “el culpable” de lo mal que nos sentimos, lo cual vuelve aún más complejo todo porque identificamos erróneamente la fuente de nuestro dolor ubicándola en un lugar sobre el que no tenemos control alguno, el otro.

El otro no es el que nos hace sentir mal, es en el interior de cada uno de nosotros (psicópatas excluidos de esta generalización) donde se produce el malestar. Ciertamente el otro puede haber actuado como detonador externo, ya sea por algo que ha dicho, hecho, no haya dicho o no haya hecho o por infinidad de cuestiones, pero la fuente del malestar es la fuente y se encuentra en el interior.

Por tanto, lo que se está sugiriendo es que a medida que nuestra perspicacia y capacidad de autobservación crece, cada vez somos mas capaces de desarrollar lo que llamamos contención. (ver ilustraciones situación 2 a continuación):

sit2 fase1 sit2 fase2sit2 fase3

Si en vez de lanzar al otro mi energía de incomodidad, rabia, dolor, miedo o vergüenza, lo que aprendo a hacer es a honrar esta energía y permanecer con ella, existe un gran potencial para usar esa misma energía como combustible que me ayude a viajar hacia el interior de mi mismo y sanar mi percepcion de mis heridas.

Es una gran oportunidad para estar con esas fuertes sensaciones y emociones que experimentamos, que experimenta concretamente nuestra vulnerabilidad, nuestro niño interior herido y perderles miedo, sentirlas, entenderlas y respetarlas como una parte más de lo que somos, que tiene su sentido, su duración y su valía, aunque al principio nos cueste verlo.

Esto no significa que, si el motivo de mi detonación ha sido una falta de respeto de la otra persona, yo me abstenga de decir o hacer cosas, sino que, como es importante para mi respetarme y conocerme completamente, antepongo mi conexión con lo que me está pasando a una reacción automática inconsciente.

De hecho, si me doy tiempo a mi mismo, mis emociones se calmarán, como se calma el llanto de un niño al que se le apoya y entonces estaré en condiciones de responder a la otra persona y no reaccionarle encima. Eso supone una enorme ventaja, ya que la mayoria de las veces suele tratarse de asuntos relativamente inocuos los que detonan las discusiones y lo que hace incrementar la intensidad de las mismas son las subsiguientes rondas de detonación y reacción que ambas partes se vomitan encima.

Así que ese dolor, esa retraumatización y violencia os la podéis ahorrar si queréis, ¿cómo? conteniendo. Si para ello necesitáis retiraros y estar a solas, es una buena idea hacerlo. Encontrad la manera mas sencilla y suave de informar al otro de que os tomáis un rato a solas y ya está.

Esto, como muchos estaréis probablemente diciendo o pensando, es fácil de decir pero muy jodido de hacer, pues sí, no os vamos a engañar. La contención es una capacidad que hace falta practicar para desarrollarla totalmente y tardamos un tiempo en desarrollar el suficiente espacio interior como para poder aceptar nuestros sentimientos cuando ocurren.

Muchas cosas pueden, sin embargo, allanar el camino para la contención, por ejemplo, saber que en mi interior hay muchas inseguridades e incomodidades que sí o sí se van a ver despertadas en mi interacción con los demás y en la vida ayuda, porque así ya sé que me va a pasar en algún momento y acepto que es mi aprendizaje y que son procesos que forman parte de ser humano.

Otra comprensión que ayuda es entender que cuando soy detonado emocionalmente, es otra parte de mi la que está en acción y en control del “cuerpo-avatar” y que esa parte se detona por circunstancias específicas, así que dándome un poco de tiempo y espacio para respirar lo que me está pasando relajará todo mi sistema y será más probable que salga del “estado de emergencia emocional” antes.

Por último, como todo hábito y capacidad, me ayudará ser consciente de que aprender a contener es un proceso en el que están involucrados multitud de factores, no es algo que vaya a poder hacer de la noche a la mañana si llevo muchos años reaccionando y vomitando mi malestar a los demás siempre que algo me duele, dar pequeños pasitos, tener compasión y paciencia con uno mismo son buenas claves.




Los condicionamientos

Definición conceptual: Existen dos definiciones académicas para condicionamientos:

El condicionamiento clásico, también llamado condicionamiento pavloviano, aprendizaje por asociaciones, es un tipo de aprendizaje asociativo que fue demostrado por primera vez por Iván Pávlov.  

El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje basado en recompensa-castigo y es independiente de cualquier otra respuesta incondicionada que no sea el placer y el dolor. De ahí, que buena parte de nuestro condicionamientos están asociados con dolor. Con el dolor de habernos traicionado al hacer algo que no queríamos para una recompensa o para evitar el castigo.

Nosotros cuando hablamos de condicionamiento, nos referimos a todo el material aprendido del entorno social en el cual crecimos, como pueden ser creencias, actitudes y comportamientos. Es el acabado de nuestra realidad subjetiva personal, y por supuesto podemos remodelar este acabado infinidades de veces.

Por poner un ejemplo un niño puede estar condicionado por su entorno a no llorar sin embargo es natural en él hacerlo al poseer glándulas lacrimales e pulsos de tristeza en su interior. Lo que sucede es que en base al condicionamiento recibido desde pequeño reprime su respuesta incondicionada original que es llorar ante determinados sucesos dolorosos o de mucha emotividad.

A veces resulta confuso discernir donde finaliza el condicionamiento y empieza la verdad o donde finaliza la verdad y empieza el condicionamiento. Se nos ha inculcado a muchos de nosotros el bien y el mal como absolutos, esto está bien / esto está mal, sin embargo el contexto objetivo espacio temporal en el que ocurría ésta acción nos parece determinante para concluir y saber si algo está bien o mal.

Los condicionamientos también se agrupan en construcciones complejas de creencias, comportamientos y actitudes que otorgan una sensación de identidad, pertenencia y postura frente a la vida que sustituye muchas veces a la postura original, es decir que sustituye a la realidad subjetiva personal propia. Este caso sería el caso de los “mundillos” o las sectas, que para pertenecer a ellas, hay que pensar de una determinada forma, tener una determinada postura ante la vida (aunque estas reglas no sean explícitas y sí sean implícitas) y que dentro de la cultura de grupo la disensión es vista como una amenaza o directamente como una insubordinación.

Mientras permanecemos adoptando las estructuras de condicionamiento de otros, no podemos investigar las nuestras propias. Eventualmente si el grupo “nos falla” o la persona nos “decepciona” puede que soltemos ese conjunto de condicionamientos para retomar los que teníamos anteriormente, puede que hasta pensemos que “des-evolucionamos espiritualmente” debido a que volvemos a estar en contacto con maneras de pensar, sentir y actuar de antaño, sin embargo, nosotros proponemos que justamente es en esos momentos que estamos tocando las bases de nuestro condicionamiento propio, el que realmente nos fue grabado profundamente durante muchos años de infancia.

Un ejemplo para ilustrar esto que mencionamos sería el movimiento hippie de los años 60 del cual gran cantidad de miembros pasaron por adoptar condicionamientos de “haz el amor y no la guerra” para volver después de unos años a su condicionamiento conservador anterior cuando se hicieron mayores y tuvieron hijos.

Propósito: Creemos que en la actualidad y desde hace bastante tiempo, a las personas se nos condiciona para estar adaptados a ésta sociedad industrializada y basada en la  ganancia. No tenemos la sensación de que se nos condiciona para realizar nuestro máximo potencial como seres humanos únicos y especiales. Eso se debe a que el condicionamiento es un proceso de baja intensidad y larga duración basado en la repetición constante. Si nos fijamos, la principal razón del condicionamiento sería la adaptación al medio de la forma más óptima posible en virtud de evitar el dolor y producir placer, podríamos concretar en este momento que el placer es de carácter instantáneo.

Abordaje: La observación y el compromiso de permanecer abierto resultan las herramientas más eficaces para desenmascarar condicionamientos que sabotean nuestras vidas, condicionamientos que nos hacen vivir de una forma limitada.

Es un buen ejercicio averiguar cuál es el área de mi vida que es muy importante para mí en estos momentos y comenzar investigando los condicionamientos que están asociados a ella.

Otro elemento muy importante es el pensamiento crítico. Cuando cultivamos un sano escepticismo y usamos nuestro intelecto para poner en tela de juicio lo que nos es servido como realidad inamovible, estamos generando apertura en nuestro interior y la capacidad de cimentar el entendimiento de que en la vida hay blancos y negros, pero también infinidad de tonalidades grises y que muchas veces las verdades se hayan entre estos cúmulos de grises.

Es también importante aprender a darse cuenta cuando nos estamos moviendo de manera reactiva hacia una postura determinada con el único propósito de “ponernos a salvo” y “no quedar mal” o “salir de la situación cuanto antes” ya que, a menudo bajo estas manifestaciones externas se haya incomodidad y dolor emocional de nuestra vulnerabilidad, que es el que requiere ser validado, sentido y acogido.

Por último, un elemento imprescindible para enfrentar los condicionamientos es la apertura a permanecer cierto tiempo en un estado de “no sé”, porque por lo general tendemos a querer soluciones y respuestas inmediatas a todas las cosas por nuestra incomodidad ante el hecho de quedarnos sin “algo” a lo que agarrarnos.  El “no sé” es incómodo y al mismo tiempo es un portal que deja abiertas las vías para aprender y para encontrar respuestas reales, pero requiere espacio, tiempo e investigación.

Conclusiones: Los condicionamientos son inevitables y es más, son necesarios, no son por así decirlo los malos de la película. Nuestra manera de relacionarnos con ellos es lo que determina la calidad de nuestra apertura y posibilidad de aprender, evolucionar y madurar.




Comunicación consciente

A continuación el texto de apoyo a la clase nº 5 de nuestro curso multimedia…

Comunicación consciente:

Definición conceptual: Por comunicación consciente nos referimos a una comunicación basada en un estado de alerta, centramiento, abierto, proactivo y vulnerable.
Propósito: Establecer un marco preparado y seguro para aprender y afianzar una comunicación verdadera y abierta entre los seres humanos.

Definiciones: En una comunicación consciente es importante enmarcar el contexto de la información así como sintonizar nuestras comprensiones de las palabras que utilizamos, por ejemplo nosotros cuando utilizamos los términos vulnerable o tomar riesgos queremos decir lo siguiente:

Vulnerable: ser muy honestos, francos y transparentes con lo que sentimos. Mostrarnos coherentes e íntegros en lo que decimos, sentimos, pensamos y hacemos. Soltar los juegos de poder como el querer tener razón o tener la última palabra. Bajar las defensas, no utilizar toda aquella artillería de estrategias y compensaciones que normalmente utilizamos para evitar sentir la incomodidad.

Tomar riesgos: Ser vulnerable ya es tomar un riesgo, también atrevernos a mostrarnos tal y como somos. Tomar riesgos significa exponer aquello que más miedo nos da exponer. Sacar a la luz aquellos aspectos que nos cuesta reconocer que tenemos y compartirlos. Exponer nuestras pasiones y anhelos también puede significar tomar un riesgo.

Características de los planos de la comunicación consciente:
En toda comunicación interviene más de un plano. Cuantos más planos conocemos de nuestra comunicación tanto más profunda y rica puede ser.

Plano verbal: Es el plano más obvio para todos, no podemos no oír alguien cuando este nos está hablando (salvo discapacidades auditivas claro), lo que sí pasa a veces es que no lo escuchamos o no entendemos lo que está diciendo.

Plano gestual: Es el plano visual de la comunicación, los gestos tanto faciales como corporales comunican constantemente como nos sentimos, este plano es sumamente importante y nos da un montón de información acerca de la comunicación que se está dando aunque no nos damos cuenta de él y opere a nivel subconsciente o/e inconsciente.

Plano emocional y energético: En general este plano es totalmente desconocido salvo en algunas ocasiones cuando es muy obvio, por ejemplo cuando nos sentimos muy atraídos por alguien con quien “sintonizamos”, o al revés cuando sentimos un rechazo de primeras.

Estos tres planos siempre están y para la comunicación consciente es importante tenerlos en cuenta aunque nos cueste entenderlos, el solo hecho de saber que existen y estar atentos a ellos ya abre nuestra consciencia a un nuevo espectro de información. El ser conscientes de la información que proviene del plano gestual y emocional /energético puede cambiar totalmente nuestra forma de comunicarnos.

En toda comunicación existe un emisor y un receptor, en la comunicación consciente también.
Para empezar a comunicarse de forma consciente es importante establecer previamente el intercambio, el que inicia pide al otro si está disponible para dicho intercambio. Eso permite a los involucrados estar realmente comprometidas para comunicar de manera óptima.

Emisor: Es el que emite la información, mientras emite la información verbal, a la par está emitiendo información a través del plano gestual y el emocional/energético. En la comunicación consciente el emisor está vulnerable y toma riesgos. En la comunicación consciente renuncia a influir veladamente en la otra persona de cualquiera de las maneras. Si quiere cambiar algo lo dice explícitamente.

Receptor: Su clave está en estar presente, mientras escucha contiene sus propias ganas hablar, contiene las ganas de opinar, aconsejar, juzgar. Si a nivel mental ocurren estas dinámicas simplemente las observa y no le da más importancia. Para mantener un estado de presencia suele apoyar el estar atentos al cuerpo físico o el cuerpo emocional. La invitación es que no se pierda en el otro, es decir que a la vez que escuchamos a la otra persona también nos escuchamos a nosotros mismos.
Para ambas partes esta manera de comunicar es un regalo que se pueden hacer. A través de la comunicación consciente se pueden sanar y aclarar multitudes de asuntos.

¿Desde dónde comunicar cuando se establece una comunicación consciente?

Queremos recalcar que el utilizar la primera persona del singular es básico si realmente se quiere comunicar conscientemente, eso permite basar la comunicación sobre uno mismo y hacerla individual, clara y cercana.
Emplear cada vez que sea necesario, el yo quiero, yo no quiero, a mí me gusta, a mí no me gusta, yo opino, para muchos, solamente este pequeño cambio ya puede ser toda una experiencia y una gran toma de riesgo. Cuando hablamos sobre una experiencia propia utilizando la primera persona del plural o la segunda persona del singular renunciamos a nuestro poder.

Conclusiones:
A modo de conclusión un resumen de los aspectos que consideramos claves para una comunicación consciente: Establecimiento explícito del intercambio entre el emisor y el receptor.
El que habla se mantiene en un estado vulnerable hablando desde la primera persona del singular siempre que lo que explica así lo requiera, otra forma de decirlo es que “se desnuda” ante el receptor. El que escucha contiene, es decir mantienen en su interior lo que le ocurre sin querer cambiarlo, a la vez que el emisor habla y respeta su espacio de emitir.
Ambos se abren a todos los planos que se dan durante la comunicación.




¡Sexta clase disponible!

M y C: Ya está disponible la sexta clase del curso, que la disfrutéis, vuestros comentarios son bienvenidos 🙂

El enlace al pdf con el texto adjunto a la clase: 6. Los Condicionamientos.pdf




La realidad objetiva

Definición:

Indefinible. Es todo incluyente.

Entonces ¿Para qué hablar de ella?

No nos resulta fácil hablar de algo todo incluyente, por la misma naturaleza del pensamiento que suele ser fraccionario, parcial, reduccionista, excluyente y seguro que nos estamos dejando particularidades de la mente. En definitiva que por su naturaleza nuestra mente no es omni-abarcante, como bien se refleja al decir que seguramente nos hayamos dejado algo.

¿Porque nos parece importante hablar de la realidad objetiva? Según como nosotros lo entendemos el despertar a la realidad objetiva nos da Libertad ya que nos hacemos conocedores de todas las opciones existentes sin excluir nada.

Nos acercamos a la realidad objetiva cuando tenemos en cuenta nuestra división interna, nuestra elección no se basará en una única visión subjetiva de la realidad, sino que tendremos presente que existen y hemos considerado las otras visiones. A la hora de decidir sin embargo nos decantaremos por aquella que resuene más con nosotros mismos en aquel momento.

La realidad objetiva en sí, no es el problema, porque siempre está aquí, allí en todos lados y en todo momento, la dificultad es nuestro grado de alerta, momento a momento, que es la herramienta de la que disponemos para sintonizar con la realidad objetiva, para que nuestra percepción pueda abarcar la totalidad de la realidad objetiva del espacio tiempo en el cual nos encontramos.

Está claro que tenemos límites naturales que nos condicionan a ver un espectro concreto de la realidad objetiva, por ejemplo la visión humana solo puede ver un determinado rango de longitudes de onda, el oído humano solo puede oír ciertas frecuencias, etc. De la misma manera nuestras creencias y condicionamientos moldearán lo que podamos vivir de la realidad objetiva.

Es  un desafío constante darnos cuenta de nuestras autolimitaciones, no tanto físicas ya que estas no se pueden cambiar más que a través de instrumentos externos que nos permiten descubrir realidades objetivas que antes no nos eran conocidas (por ejemplo el mundo microbiano), el desafío está en todo aquello que hemos creído que es real pero que forma parte de nuestra realidad subjetiva y distorsiona la realidad objetiva. Un ejemplo que nos gustaría compartir contigo es por ejemplo la manera general que tenemos en occidente de representar el mundo en una mapa, hemos puesto el polo norte hacia arriba según nosotros mismos y el polo sur abajo, luego las proporciones no se suelen respetar y el continente de África que es el más grande que existe después de Eurasia se suele representar no mucho más grande que estados unidos… (América del norte + América del sur: 28,5%; África: 20,4%).

Averiguar hasta qué punto algunos condicionamientos y creencias distorsionan nuestra realidad es fascinante y nos permite recuperar lucidez (sentido común), a la vez que pueden evitar mucho malos entendidos (típica conversación de besugos).

Otro aspecto que condiciona la realidad objetiva es la realidad herida personal, como ya hemos visto en las clases anteriores, nuestro niño o niña interior se ven constantemente afectados por lo que pasa y define, en la medida que es inconsciente, muchas de nuestras percepciones de la realidad y a menudo muchas de nuestras reacciones ante la misma.

Entre unas cosas y otras es como si tuviésemos unas cuantas gafas puestas todo el rato, mantener una actitud lo más abierta posible, informarse, contrastar varias fuentes y confiar en nuestras propias experiencias por un lado, y por otro, aprender a gestionar nuestras emociones, es lo que nos puede ayudar a quitarnos las gafas y poder mirar al mundo tal y como es, sin adornos, confetis, dramas… siendo conscientes de nuestras limitaciones y de nuestras divisiones internas.

Conclusiones:

Nuestra experiencia es que de ello no solamente pueden surgir sentimientos profundos y sinceros sino que también emerge un tipo de libertad muy genuina. Nos podemos sentir más llenos, íntegros y coherentes a la vez que eso puede traer más incomodidad y menos “sueño”, en el sentido de vivir a través de la mente que todo el rato diseña un mundo paralelo a la realidad objetiva en el cual aquellas carencias y daños a nuestra integridad se ven colmados por este mundo utópico.




LA REALIDAD HERIDA

 

C y M: El texto de hoy es el texto que apoya a la clase nº 3 de nuestro curso multimedia publicado gratuitamente por la fundación AMYCA. Como todas las clases de este curso incluye además del texto de un vídeo tutorial y de dos meditaciones guiadas que te pueden ayudar a empezar a practicar lo que presentamos en ésta clase. Esperamos que disfrutes del texto y te animamos a visualizar el vídeo. (http://www.youtube.com/watch?v=IYGgTzl5dxg)

LA REALIDAD HERIDA

Definición conceptual: La realidad herida es “un pequeño yo” también llamado “el niño interior o la niña interior” que se va generando durante experiencias que hemos experimentado como traumáticas y que no hemos podido resolver en el momento que ocurrieron. Todas estas experiencias quedan registradas, pueden quedar como memorias difusas y sin conexión a sentimientos profundos, también pueden quedar en el subconsciente al cual podremos tener eventualmente acceso con un esfuerzo consciente y por último pueden quedar almacenadas en el inconsciente siendo muy difícil recuperar este material a posteriori de forma consciente. Cualquiera que sea la forma en la cual se ha almacenado este material siempre se manifiesta a través de sensaciones en el cuerpo.

Propósito: Su propósito es “superar” los episodios traumáticos. Muchos de estos episodios ocurrieron sin que pudiésemos hacer nada al respecto por nuestra inmadurez y dependencia del entorno. Es un mecanismo básico de defensa que viene prediseñado en nuestra biología.

Historia natural:

Infancia: La creación de esta realidad herida puede empezar desde el mismo momento de nuestra concepción, prosigue durante la etapa de fusión que incluye todo el periodo de gestación hasta más o  menos los 9 meses de edad, y después continúa durante la etapa de individuación (más o menos desde los 9 meses hasta los 7-12 años). Entre los 7 y 12 años, dependiendo del individuo, nuestra realidad herida está “configurada” es decir que no variará mucho la cualidad del material guardado, a partir de este momento lo que ocurre es que el material traumático se suma al material ya existente según su tipología y similitud con experiencias ya almacenadas, reforzando así la profundidad del trauma. Durante esta etapa vamos perdiendo, cada vez más, nuestra habilidad innata para estar con nuestros sentimientos en el momento presente cuando estos ocurren.

Edad adulta: En general a partir de la edad adulta hemos perdido buena parte de nuestra conexión con nuestra realidad herida y no queremos saber nada de ella o no sabemos cómo acceder a ella., Esto sucede al mismo tiempo que nos  “instalamos” en nuestra realidad subjetiva personal. Eventualmente la realidad objetiva nos traerá un evento o varios eventos que detonarán nuestra realidad herida de tal forma que nuestra realidad subjetiva personal no pueda compensar la incomodidad o dolor despertado y tengamos, “por narices”, que enfrentar nuestra realidad herida. En este momento puede pasar que no podamos enfrentarla por no saber cómo  o por falta de apoyo y entonces enfermemos  o nos mediquen tanto que acabemos viviendo desconectados químicamente de nuestra fisiología.

Cuando la realidad objetiva trae una situación que sintoniza con algún, o varios, episodios vividos como traumático en su momento, esta situación tiene el potencial de producir un eco, más o menos fuerte, de la herida primigenia de nuestro interior, en este momento es cuando decimos que  se ha detonado nuestra realidad herida, es decir nuestro niño interior, nuestra niña interior.

Descripción: Podemos distinguir tres grandes tipologías de heridas que configuran esta realidad.

HERIDAS DE CARENCIA o ABANDONO. Básicamente cuando necesitábamos algo de nuestro entorno y no lo recibimos. Se pueden subdividir en las siguientes heridas:

  • Abandono: Falta física de un progenitor o de los dos, por un periodo ilimitado de tiempo, sucesivos periodos de tiempo o puntualmente, aquí se entiende como progenitor el padre y la madre biológica. Como seres humanos necesitamos sentir la presencia de nuestros progenitores de los cuales hemos heredado el material genético. Lo que mejor puede sustituir a estos progenitores son los 4 abuelos (portadores del mismo material genético).
  • Privación: Falta de presencia emocional de nuestros cuidadores (madre, padre, figuras de autoridad, etc…), es decir que no teníamos espacio propio para poder compartir de forma natural nuestros sentimientos cualquiera que fuesen estos.
  • Inseguridad: Falta de mensajes claros acerca de peligros, falta de un reflejo positivo proveniente de nuestro entorno.
  • Desconfianza: Falta de coherencia entre lo que decía el adulto y lo que hacía.

HERIDAS DE INVASIÓN. Básicamente cuando NO necesitábamos algo de nuestro entorno y lo recibimos. Se pueden tipificar las siguientes invasiones:

  • Abusos físicos: Agresiones a la integridad corporal del niño o niña, cualquier acción que genera dolor por muy leve que sea en el cuerpo del niño o niña. Pueden ser explícitos: latigazos, golpes, bofetadas, cachetes, pellizcos, agarrar de forma fuerte, tirar del pelo o de la oreja, etc. Pero también pueden ser implícitos: cualquier orden que fuerce al niño o la niña a ir en contra de su fisiología o más allá de sus posibilidades físicas. Por ejemplo: castigos de mantenerse en una determinada postura, forzar a utilizar la mano derecha cuando se es zurdo, entrenamientos excesivos en cualquier disciplina, etc.
  • Abusos sexuales: Utilización del niño o de la niña por parte de un adulto o pre-adulto  a un nivel sexual. Puede ser explicito: cuando existe un componente físico directo, por ejemplo tocamientos, cualquier penetración, sexo oral, etc. También puede ser implícito: visionado de escenas sexuales, trato sexual, energía sexual dirigida hacía el niño o la niña ya sea de forma consciente o inconsciente por parte del adulto. No se incluyen como abusos los juegos de exploración que muchos niños y niñas, de la misma madurez, viven entre ellos de forma natural.
  • Abusos verbales: Cuando el adulto se expresa de forma irrespetuosa hacía el niño o la niña ya sea por el contenido o por el tono de voz con el cual se expresa: gritos, insultos, etc.
  • Abusos psicológicos: Cualquier mensaje, acción o comportamiento que no está incluido en los abusos tipificados anteriormente y que no respeta el espacio vital propio del niño o de la niña como Ser Humano. Por ejemplo: sobreprotección, presión, expectativas, manipulación, chantaje, mensajes mezclados, intimidación, amenazas, etc.

HERIDAS DE VERGÜENZA: Cuando sentimos que no somos bienvenidos y/o no deseados tal y como somos, ya sea explícitamente (por que nos lo dicen) o implícitamente, en estas condiciones generamos un sentimiento de culpa y de responsabilidad, lo cual nos convence de que algo es inadecuado en nosotros mismos, esto es la base de la herida de vergüenza. Los momentos que pueden generar vergüenza son tantos y no específicos que resulta inabarcable resumirlos aquí.

Otros aspectos de la Realidad Herida:

Shock: Aunque no es una herida por si misma, sí que puede ser otra de las consecuencias de un episodio traumático. Una de las respuestas que puede tener nuestro organismo, ante estímulos que nos desbordan totalmente (abusos, abandono de progenitor a temprana edad, ambiente insensible y agresivo, etc), es entrar en shock. El shock es la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso (simpático) de desconectar nuestra consciencia de nuestro cuerpo. De esta forma nos previene de sentir todo el dolor que la situación está generando. La dificultad está en que muchas veces, la situación de “peligro” se extiende en el tiempo, lo que significa que nuestro estado de shock puede mantenerse por muy largos periodos de tiempo y a la larga no somos conscientes de cuando estamos en shock y cuando no, ya que nos resulta un estado conocido y habitual. Sin embargo hay que tener muy claro que el estado de shock no es “normal”, el impacto que tiene en nosotros es que nos mantiene en “trance”, es decir sin acceso a nuestros verdaderos sentimientos, ya que precisamente, nos desconecta “del sentir”. Posibles consecuencias de esto: hacer, no hacer, decir o no decir, cosas, que serian adecuadas, e incluso imprescindibles, para nuestro bienestar.

Miedo: El miedo es el componente emocional que nace cuando existe una situación de peligro que amenaza nuestra identidad o nuestra vida. Lo cual nos hace claramente diferentes de los animales ya que muchas veces nuestra sensación de identidad se proyecta en “cosas”, que en realidad no tienen nada que ver con nosotros y son puramente circunstanciales de la realidad objetiva (por poner un ejemplo el identificarse con un equipo de deporte). Cuando vivimos una situación de amenaza a la vida de un ser Humano en primera persona esto genera miedo y según nuestra estructura interna y las circunstancias esto puede generar un trauma o no.

Manifestación: Vivir de espaldas a nuestra realidad herida se puede manifestar de dos formas distintas. Una de las formas es cuando vivimos a través del niño herido o de la niña herida, es decir que estamos totalmente identificados con él o ella. La otra forma es el extremo opuesto de la primera, en este caso, estamos totalmente desconectados de nuestra realidad herida, actuando de espaldas a ella (o eso nos creemos). En ambos casos falla la toma de consciencia, y sobre todo la falta de toma de responsabilidad, por parte del adulto, de su realidad herida.

Plano fisiológico: nuestra fisiología recuerda cada una de las heridas que no pudieron sanar en su momento. Es una memoria física que se expresa mediante sensaciones físicas en el momento presente.

Plano mental: podemos tener acceso o no a los recuerdos factuales de las cosas que pasaron. Muchas veces ante la imposibilidad de recordar creamos una mistificación de lo que vivimos (minimizamos, modificamos, exageramos, idealizamos nuestra infancia,etc…).

Plano emocional: podemos estar en conexión de forma sana con ciertos aspectos de nuestra emocionalidad y en otros aspectos estar en total desconexión, en la mayoría de los casos, aunque poder tener conexión con nuestra emocionalidad es síntoma de responsabilidad.

¿Qué podemos hacer con nuestra realidad herida?:

Dejar las cosas como están es andar en círculo alrededor del pote, y realmente nada cambiará en nuestra vida. Si bien podemos percibir cierta mejora cuando conseguimos cambiar algo “a nuestro favor a fuera”, este cambio no suele permanecer por mucho tiempo y rápidamente volvemos a las andadas con los mismos problemas, desilusiones, frustración, etc. Porque cualquier acción que no tenga en cuenta nuestra realidad herida será en vano, porque es la raíz de la realidad subjetiva personal, cómo vimos en la clase 1 y 2.

La puerta a nuestro niño interior, nuestra niña interior, es decir nuestra realidad herida tiene varios aspectos y todos se han de dar a la vez:

  • Conocer nuestra historia real en la medida de nuestras posibilidades, sin tampoco caer en la obsesión de querer recordarlo todo. Es más importante levantar cualquier velo de mistificación, modificación o exageración sobre los recuerdos a los que tenemos acceso que intentar por todos los medios recordar.
  • Estar comprometidos a permanecer abiertos a sentir.
  • No tener metas ni ponernos presión para sentir “ya”, se trata de un proceso de sensibilización que toma su tiempo y para cada uno es distinto.
  • No juzgarnos/criticarnos. Si lo hacemos darnos cuenta y ver los efectos que eso tiene sobre nuestra realidad herida.
  • No querer cambiar a nuestro niño nuestra niña interior. Él o ella no tuvo otra elección y no pudo hacerlo diferente, no tiene ninguna responsabilidad sobre lo que haya pasado sea lo que sea (puntualizar que parece ser que existen personas que carecen de empatía, la empatía que caracteriza tan especialmente a los verdaderos seres humanos, para estos casos podríamos decir que todo es en vano… son también llamados psicópatas).
  • Tener claro que el que tiene que tomar responsabilidad es el adulto, no nuestro niño o niña interior.
  • Volvernos el padre y la madre de nuestro niño interior o nuestra niña interior. Informaros que no tienen nada que ver con nuestro padre y nuestra madre real.

Conclusiones:

Somos el único ser Humano que puede saber cómo sintió nuestro “pequeño yo” las diferentes experiencias que le tocaron vivir. Por lo que solamente depende de nosotros el restablecer nuestra integridad (dejar de estar escindidos al vivir de espaldas a nuestra realidad herida).

Nuestra Realidad Herida es la puerta a nuestra profundidad, a nuestra sensibilidad, a nuestra empatía y a poder construir relaciones íntimas, profundas y sinceras. Es recuperar nuestra historia real. Una vez que acogemos, integramos y reconectamos con nuestra realidad herida ya no necesitamos de todas las artimañas de la realidad subjetiva personal para evitar el dolor del la realidad herida. Podemos empezar a abrirnos a la realidad objetiva y empezar una nueva forma de vivir. Sabemos que es esencial reconectar con esta realidad para sentirse completo, vivo y LIBRE.




La realidad subjetiva personal

C y M: Texto de la clase nº 2 de nuestro curso multimedia, curso patrocinado y distribuido gratuitamente por la Fundación Educativa AMYCA, esperamos que os guste mucho y os animamos a visualizar el video de la clase en youtube y descargaros la meditación guiada desde la página web de la fundación. Enlaces y texto a continuación:

Enlace de la meditación guiada: http://www.amyca.net/programas-de-amyca/curso-multimedia-www-amorconsciente-es/

Aquí el texto para descargar: 2. La realidad subjetiva personal.pdf

 

CURSO MULTIMEDIA: CLASE nº2

LA REALIDAD SUBJETIVA PERSONAL

Definición conceptual: La realidad subjetiva personal es la construcción psico-emocional y fisiológica a través de la cual nos diferenciamos e identificamos a nosotros mismos de los demás y de la realidad objetiva.

Propósito: Su propósito es la adaptación al entorno y sirve también como protección básica, defensa y  auto-preservación.

Historia natural:

Infancia: La creación de esta realidad subjetiva personal, en tanto que capa de protección, surge durante la infancia. Nos ayuda a avanzar pese a las heridas emocionales, tanto de carencia como de invasión, que experimentamos. También nos permite adaptarnos al entorno en el cual crecemos. Esta adaptación es un intento de obtener lo que necesitamos para crecer, es decir atención y amor de nuestro entorno, lo cual cada uno de nosotros conseguimos de forma más o menos exitosa.

Edad pre-adulta: Leer más ›




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